Aún no se conoce la forma de la vida,
si todo proviene de un continente
que no es hongo, animal o planta;
cómo era la primera procariota
que guardó el alma dentro de su cuerpo,
éranse unas condiciones extremas,
éranse unos átomos semilla,
éranse reacciones químicas,
la vida, transformación en la supervivencia.
quién fue la primera eucariota
en enredar su secreto para esconderlo
érase una soledad extrema,
érase una proporción expuesta bajo llave
érase la simbiosis anterior al mestizaje,
la vida, evolución en la persistencia.
¿A dónde van los dioses y las diosas sin nombre?
Las sociedades son árboles
de un bosque planetario.
Nacen las fronteras y el territorio
allá donde hay un pueblo,
una rama de historia y olvido.
Es una hoja una persona,
alternas y opuestas en cada pecíolo,
hojas de tronco o de copa,
yemas para ser flor o tallo díscolo.
Las palabras de los libros
son las necesidades hechas viento,
son las curiosidades hechas vino,
son las heridas hechas cieno.
La humanidad es un árbol
quemando el bosque.
I
Sé que lloraré cuando te vayas,
durante meses,
un torrente
por los ojos.
Si es pronto,
la juventud
me aplastará
como a una mosca
veraniega.
Era mucho más fácil
Lo más fácil era soltarlo todo
y echar a volar,
sin avisos, sin maletas, sin sombrero,
sin alas, sin hambre de carnicero.
Era marcharse a cualquier otro lugar
inevitablemente dentro de este sitio.
Aún no se conoce la forma de la vida,
si todo proviene de un continente
que no es hongo, animal o planta;
cómo era la primera procariota
que guardó el alma dentro de su cuerpo,
Ramas esculpidas bajo mármol,
lluvia entre cascadas de sables,
sombras hundidas en el barro.
Desde entonces soy rayo latente.
Antes encina, nogal, a veces sauce.
Ahora me quedo fuego, impotente.
Vas a morir
(por si no lo sabías).
Puedes seguir
viviendo en fascículos
de mes a mes.
A incómodos plazos
sin intereses.
De todas formas,
vas a morir.
Por si no lo sabías.
1. Una vez me enamoré
1. 1. No hablaba mi idioma
1. 2. Decidí callar
1. 3. Ahora la amo entre mis dedos
1. 4. Sus ojos son de primavera
Búscame ahora que tenemos en común
esta dulce sensación calórica
del sol en la piel los días de invierno.
Ahora que nuestras palabras no son tan ajenas,
ni tan nuestras siquiera.
El tiempo olvida
y después mata. No pregunta.
Sólo continúa
dejando tras de sí censuras
imposibles de olvidar.