Desde que no está he desarrollado
la facilidad espontánea para llorar.
La memoria tiene la cola muy larga,
ahora la vida es más y más estrecha.
De repente, me nublo por dentro
para no encharcarme de culpa.
Agacho la vista hacia los azulejos
que pisaban también su sombra.
Me invado de dentro hacia afuera
con sus pasos firmes en mis huellas.
Faltan todavía un par de infinitos
para entenderme y cumplir ante sus ojos.
Me dijo más de una vez que me quería,
con sinceridad dulce, cálida y traviesa.
Aún quedan días en los que avanzo
contando los momentos de mi deuda.
De repente, me lluevo por dentro
en silencio para hacer justa su lucha.
Desde que no está, pasan lejos las horas
y yo solo deseo. La quiero querer más
y que me oiga.
Vas a morir
(por si no lo sabías).
Puedes seguir
viviendo en fascículos
de mes a mes.
A incómodos plazos
sin intereses.
De todas formas,
vas a morir.
Por si no lo sabías.
Ramas esculpidas bajo mármol,
lluvia entre cascadas de sables,
sombras hundidas en el barro.
Desde entonces soy rayo latente.
Antes encina, nogal, a veces sauce.
Ahora me quedo fuego, impotente.
Era mucho más fácil
Lo más fácil era soltarlo todo
y echar a volar,
sin avisos, sin maletas, sin sombrero,
sin alas, sin hambre de carnicero.
Era marcharse a cualquier otro lugar
inevitablemente dentro de este sitio.
El tiempo olvida
y después mata. No pregunta.
Sólo continúa
dejando tras de sí censuras
imposibles de olvidar.
Quise que viera mi muestrario
de amores disecados. Se asustó.
Me preguntó por esos huecos.
“No te preocupes, son crisálidas”.
Me preguntó por los alfileres vacíos.
“No te preocupes, no volverán”.
Aún no se conoce la forma de la vida,
si todo proviene de un continente
que no es hongo, animal o planta;
cómo era la primera procariota
que guardó el alma dentro de su cuerpo,
En sus pupilas negras
bailan las luciérnagas
cuando se enamoran.
Así nacen las estrellas.
Así, cuando se acercan,
late ignífera la aurora.
Así se apaga una vela.
Así, cuando se alejan,
olvida su olor la rosa.
I
Sé que lloraré cuando te vayas,
durante meses,
un torrente
por los ojos.
Si es pronto,
la juventud
me aplastará
como a una mosca
veraniega.