El tiempo olvida y después mata. No pregunta. Sólo continúa dejando tras de sí censuras imposibles de olvidar.
El pasado es una suma, una operación inconclusa mitad experiencia, mitad infusa. No preguntes por el protagonista, siempre responde con más preguntas.
El futuro es una resta finita. Deja huecos para más ternuras, llena frascos de ambición y cordura, los lanza a ciegas en la noche oscura. Estallido de efectos mariposa.
El tiempo se pierde o te gana, una aguja sin cuestionar.
A los hechos me remito ante la duda bajo llave cabe esperar con el rabo entre las piernas contra lo establecido de perdidos al río desde que nací en el brillo de tus ojos entre pasado y futuro hacia tu rostro hasta chocarme
¿Está usted loco? Loco está usted, loco, usted está usted, y yo no le digo nada. Quien diga lo contrario loco miente usted, está usted, usted está y yo soy el loco. Para estar hay que creer. ¿Loco? Espere usted.
“Disculpe señor ministro pero es usted un cabrón”.
La sala parecía estar de acuerdo, hasta el mismísimo presidente callaba a favor. “Lo es”, empezó a decir, “ministro esperanzador. Es usted sin duda un gran cabrón, si no el mejor”.