Ahora es cuando toco a tu puerta, tras el sonido un temblor me recorre las piernas.
Un silencio más largo aún que las horas de sueño perdidas soñando este apretado silencio.
Ahora es cuando pulso y espero con mil frases sin memoria, ahora es cuando suena, ahora es cuando bajas, sin saberlo, con tu beso temblando en mi boca.
Ahora tienes que decirlo, bien alto y bien claro. Decirlo bien, nada de susurros de altavoz descabezado. Como tú sabes. Ya saben de lo que eres capaz cuando te escondes.