Hay quienes cobran la baja
mientras trabajan,
y quienes trabajan
pero nunca cobrarán paro.
Hay quienes se dan de alta
y no trabajan
y quienes son pobres y/o trabajan
y/o como esclavos
y/o sin contrato.
Política de empleo
sin empleados:
política de intermediario.
No hay dinero para ideas-migaja,
pero cada mes se descorcha una tarta
de cincuenta pisos
cimentada en facturas falsas.
Allí anidan los buitres de corbata,
allá donde mil bocados no destacan.
Hay quienes trabajan toda su vida
pero no gastan: ahorran, guardan
para los hijos de los hijos.
Hay quienes gastan lo que no ganan
porque antes se derrocha lo inmerecido.
¿Qué “empresario” contrata una semana al año?
¿Cuántos enchufados maman de un autónomo?
El que más rápido gana
más invierte en abogados;
el que más pronto pierde
más impuestos le ha costado.
Hay quienes muerden día tras días
y ocultan los dientes dorados
entre los cómplices de su mafilia.
Otros, víctimas y verdugos,
hartos de mendigar en misa
pasan el día entre asesinos,
arrepentidos de robar gallinas.
Búscame ahora que tenemos en común
esta dulce sensación calórica
del sol en la piel los días de invierno.
Ahora que nuestras palabras no son tan ajenas,
ni tan nuestras siquiera.
Para que me escriba un poema
he soltado el lápiz,
me han arrastrado los pies hasta mi puerta
de lo bello: frágil.
Ayer queda tan lejos
como su sombra,
como cualquier sombra pasada
de luz intocable.
Este miedo constante
mantiene alerta la carne,
de puntillas la inocencia
tras la mirilla
del horizonte.
Ahora es tarde.
Ramas esculpidas bajo mármol,
lluvia entre cascadas de sables,
sombras hundidas en el barro.
Desde entonces soy rayo latente.
Antes encina, nogal, a veces sauce.
Ahora me quedo fuego, impotente.
Nadie vendrá a salvarnos.
Ninguna esfinge nos dirá si hemos acertado
antes de afilar su ingenio.
Los corruptos no comparten método
ni criterio con los justos.
No reparten tampoco el triunfo
que a los propios es ajeno.
La vida es eso que pasa
llegando a final de mes;
vacaciones un fin de semana
son el ataúd acorde al PIB.
Son frías estas almas de piedra
haciendo cola.
Sospechan dentro de diminutos bolsos
de las miradas largas.
Si usted no tiene una cuenta en Suiza
no entenderá este poema,
no entenderá las noticias,
las causas de la guerra,
las semanas de siete días.