Llegada, de Francisco Onieva | Poema

    Poema en español
    Llegada


    Llegas como cualquier amanecer, 
    mezcla frágil de sueños, frío y luz. 
    Desnuda te derramas suavemente 
    sobre la piel. Sin ruido. 

    Te entregas, con arena 
    en tus palabras, 
    perdiéndote en el pozo 
    de unos brazos que tienen la medida 
    de la espuma del mar. 

    Levantas con tus manos 
    castillos de papel, 
    pentagramas de jaras, 
    la marea de un charco 
    y las alas quebradas del deseo. 

    Tú, guía, que presentas el anverso 
    de la luz de ciudad, 
    la penumbra del labio amado, 
    que traes a los sueños 
    el aroma de las escurridizas 
    leyendas infantiles. 

    No bastan las cenizas que se vierten 
    sobre el tallo sesgado del jazmín 
    ni el aire que se escapa a bocanadas 
    por las rendijas entreabiertas 
    del cielo. 

    La vida es una torpe elipsis 
    y nos cuesta.