'Desde la torre', de Francisco de Quevedo | Poema 🎧📚

Título: Desde la torre
Autor: Francisco de Quevedo
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Desde la torre

 

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años, vengadora,
libra, ¡oh gran don Josef!, docta la emprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta
que en la lección y estudios nos mejora.

 

NOTAS DE LA EDICIÓN


7- "en músicos callados contrapuntos": en silenciosa armonía
8 - "sueño de la vida": 'la imaginación que es el vivir'
9-11 - Léase 'Oh gran don Josef, la docta imprenta libera, como vengadora de las injurias de los años, a las grandes almas que la muerte ausenta'.
12 - "la hora": el tiempo (metonimia)
13 - "el mejor cálculo": literalmente, 'la mejor piedrecilla', porque antiguamente se solían señalar con una pequeña piedra o "cálculo" blanco los días felices, y con uno negro los aciagos.
13-14 - Léase 'la mejor hora (la que encuentra el mejor cálculo) es aquélla que dedicamos a la lectura y al estudio, porque nos hace mejores'; "lección": lectura.


* De este soneto dijo Borges: "No faltan rasgos conceptistas [...] (escuchar con los ojos, hablar despiertos al sueño de la vida), pero el soneto es eficaz a despecho de ellos, no a causa de ellos. No diré que se trata de una transcripción de la realidad, porque la realidad no es verbal, pero sí que sus palabras importan menos que la escena que evocan o que el acento varonil que parece informarlas. ("Quevedo", en 'Otras disquisiciones'; cito por la ed. de sus 'Obras completas', II, Barcelona, Emecé, 1989, p. 41); 'La Torre': La Torre de Juan Abad, pueblo del sur de La Mancha, del que Quevedo fue señor y donde tenía una casa a la que solía retirarse.

Pinta a un doctor en medicina que se quería casar

Pues me hacéis casamentero,
Ángela de Mondragón,
escuchad de vuestro esposo
las grandezas y el valor.
Él es un Médico honrado,
por la gracia del Señor,
que tiene muy buenas letras
en el cambio y el bolsón.
...

Pronuncia con sus nombres los trastos y miserias de la vida

La vida empieza en lágrimas y caca,
luego viene la mu, con mama y coco,
síguense las viruelas, baba y moco,
y luego llega el trompo y la matraca.
En creciendo, la amiga y la sonsaca,
con ella embiste el apetito loco,
en subiendo a mancebo, todo es poco,
y después la intención peca en bellaca.
...

Desde la torre

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.
Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.
...

Amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
...

Miguel de Cervantes

Cuando preciosa el panderete toca...

Cuando Preciosa el panderete toca
y hiere el dulce son los aires vanos,
perlas son que derrama con las manos;
flores son que despide de la boca.
Suspensa el alma, y la cordura loca,
queda a los dulces actos sobrehumanos,
que, de limpios, de honestos y de sanos,
su fama al cielo levantado toca.
...

Francisco de Quevedo

Pinta a un doctor en medicina que se quería casar

Pues me hacéis casamentero,
Ángela de Mondragón,
escuchad de vuestro esposo
las grandezas y el valor.
Él es un Médico honrado,
por la gracia del Señor,
que tiene muy buenas letras
en el cambio y el bolsón.
...

Gabriel Bocángel

Hablando el autor con sus escritos

Ocios son de un afán que yo escribía
en ruda edad con destemplada avena;
arbitrio del amor, que a tal condena
a aquel que la templanza aborrecía.
Canté el dolor, llorando de alegría,
y tan dulce tal vez canté mi pena
que todos la juzgaban por ajena,
pero bien sabe el alma que era mía.
...

Francisco de Quevedo

Pronuncia con sus nombres los trastos y miserias de la vida

La vida empieza en lágrimas y caca,
luego viene la mu, con mama y coco,
síguense las viruelas, baba y moco,
y luego llega el trompo y la matraca.
En creciendo, la amiga y la sonsaca,
con ella embiste el apetito loco,
en subiendo a mancebo, todo es poco,
y después la intención peca en bellaca.
...