Francisco de Quevedo

Audiolibros gratis de Francisco de Quevedo


Imagen
Audiolibro de Gracias y desgracias del ojo del culo, de Francisco de Quevedo

'Gracias y desgracias del ojo del culo', de Francisco de Quevedo

Título: Gracias y desgracias del ojo del culo
Autor: Francisco de Quevedo
Narrador: Francisco Fernández

 

Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda, etcétera.



Poemas de Francisco de Quevedo



  • Desde la torre

    Retirado en la paz de estos desiertos,
    con pocos, pero doctos libros juntos,
    vivo en conversación con los difuntos
    y escucho con mis ojos a los muertos.
    Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
    o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
    y en músicos callados contrapuntos
    al sueño de la vida hablan despiertos.
    ...




  • Poderoso caballero es don...

    Madre, yo al oro me humillo,
    él es mi amante y mi amado,
    pues de puro enamorado
    de contino anda amarillo.
    Que pues doblón o sencillo
    hace todo cuanto quiero,
    poderoso caballero
    es don Dinero.
    ...




  • Pronuncia con sus nombres los...

    La vida empieza en lágrimas y caca,
    luego viene la mu, con mama y coco,
    síguense las viruelas, baba y moco,
    y luego llega el trompo y la matraca.
    En creciendo, la amiga y la sonsaca,
    con ella embiste el apetito loco,
    en subiendo a mancebo, todo es poco,
    y después la intención peca en bellaca.
    ...




  • Amor constante más allá de la...

    Cerrar podrá mis ojos la postrera
    sombra que me llevare el blanco día,
    y podrá desatar esta alma mía
    hora a su afán ansioso lisonjera;
    mas no, de esotra parte, en la ribera,
    dejará la memoria, en donde ardía:
    nadar sabe mi llama la agua fría,
    y perder el respeto a ley severa.
    ...




  • A un hombre de gran nariz

    Érase un hombre a una nariz pegado,
    érase una nariz superlativa,
    érase una alquitara medio viva,
    érase un peje espada mal barbado;
    era un reloj de sol mal encarado.
    érase un elefante boca arriba,
    érase una nariz sayón y escriba,
    un Ovidio Nasón mal narigado.
    ...




  • Pinta a un doctor en medicina...

    Pues me hacéis casamentero,
    Ángela de Mondragón,
    escuchad de vuestro esposo
    las grandezas y el valor.
    Él es un Médico honrado,
    por la gracia del Señor,
    que tiene muy buenas letras
    en el cambio y el bolsón.
    ...