A Filis, enferma de la garganta, de Juan Pablo Forner | Poema

    Poema en español
    A Filis, enferma de la garganta


    Amor, Filis mía, 
    que enojado vio 
    la dureza ingrata 
    de tu corazón, 
    vibrando la flecha 
    con nuevo rigor, 
    herirte dispuso, 
    mas, ¡ay!, no acertó. 
    Al pecho asestaba, 
    y el vibrado arpón 
    tocó tu garganta, 
    y en mi pecho dio. 
    Tú libre quedaste; 
    yo, herido de amor; 
    ¡Oh, qué dulce hierro, 
    si hiriera a los dos! 

    Tu garganta airosa, 
    donde de tu sol 
    ondean las hebras 
    que el oro envidió, 
    lastimada apenas 
    del golpe veloz, 
    del robusto niño 
    percibió el ardor; 
    percibióle sólo; 
    padézcole yo, 
    herido, abrasado 
    de impía pasión. 
    Tú de Amor te burlas, 
    yo sufro su error; 
    ¡Oh, qué dulce hierro, 
    si hiriera a los dos! 

    Tímidos deseos, 
    que, afable, animó 
    de tus ojos gratos 
    el vivo esplendor, 
    de estar a tu lado 
    diéronme ocasión; 
    ¡momento dichoso, 
    si acertara Amor! 
    De su arco invencible 
    yo el juguete soy, 
    pudiendo su tiro 
    doblar el traidor. 
    Retiró la mano, 
    sin ver dónde hirió. 
    ¡Oh, qué dulce hierro, 
    si hiriera a los dos! 

    Ay, niña adorable, 
    no te enojes, no, 
    si en ruegos exhalo 
    mi amarga aflicción: 
    que en esta venganza 
    que Amor meditó, 
    a mí fué la herida, 
    y a ti la intención. 
    Amar tu debieras 
    como amando estoy, 
    y ya me contento 
    con tu compasión. 
    Por mí de Cupido 
    burlas el rigor. 
    ¡Oh, qué dulce hierro, 
    si hiriera a los dos!