Esta noche no hubo luna, de León Felipe | Poema

    Poema en español
    Esta noche no hubo luna

    Ahora camino de noche 
    porque las noches son claras... 
    Y esta noche no hubo luna, 
    no hubo luna amiga y blanca... 
    y había pocas estrellas, 
    pocas estrellas y pálidas... 

    Y era todo triste sin la luna amiga... 
    y era todo negro sin la luna blanca. 

    No se veía la cinta      de la carretera larga... 
    los olivos del recuesto 
    apenas se dibujaban... 
    un murciélago pasó 
    rozándome la cabeza con el ala... 
    y me ladraron los perros 
    en los bancales con saña. 
    Sin luna todo era negro y triste... 
    vi una luz allá lejana... 
    y, a tientas, fui hasta la luz 
    y en la luz pedí posada... 

    Esta noche no hubo luna... 
    no hubo luna amiga y blanca... 
    Y recordé aquella noche 
    en que no vino mi amada... 

    y en que yo loco de amor, 
    lleno de fiebre y de ansias... 
    hice también alto 
    en la primera posada... 

    • A Alberto López Argüello 
       
      ¡Qué lástima 
      que yo no pueda cantar a la usanza 
      de este tiempo lo mismo que los poetas de hoy cantan! 
      ¡Qué lástima 
      que yo no pueda entonar con una voz engolada 
      esas brillantes romanzas 

    • Que venga el poeta. 
      Y me trajisteis aquí para contar las estrellas, 
      para bañarme en el río y para hacer dibujos en la arena. 

      Éste era el contrato. 
      Y ahora me habéis puesto a construir cepos y candados, 
      a cargar un fusil y a escribir en la oficina de un juzgado. 

    • No he venido a cantar 
      No he venido a cantar, podéis llevaros la guitarra. 
      No he venido tampoco, ni estoy aquí arreglando mi expediente 
      para que me canonicen cuando muera. 
      He venido a mirarme la cara en las lágrimas que caminan hacia el mar, 
      por el río 

    • Así es mi vida, 
      piedra, 
      como tú. Como tú, 
      piedra pequeña; 
      como tú, 
      piedra ligera; 
      como tú, 
      canto que ruedas 
      por las calzadas 
      y por las veredas; 
      como tú, 
      guijarro humilde de las carreteras; 
      como tú, 

    • Filosófos, 
      para alumbrarnos, nosotros los poetas 
      quemamos hace tiempo 
      el azúcar de las viejas canciones con un poco de ron. 
      Y aún andamos colgados de la sombra. 
      Oíd, 
      gritan desde la torre sin vanos de la frente: 
      ¿Quién soy yo? 

    banner cuadrado de Audible
    banner horizontal de Audible