Pared frontera de tu casa vivía la familia de aquel pianista, quien siempre ausente por tierras lejanas, en ciudades a cuyos nombres tu imaginación ponía un halo mágico, alguna vez regresaba por unas semanas a su país y a los suyos.
Lentamente el ahogado recorre sus dominios donde el silencio quita su apariencia a la vida. transparentes llanuras inmóviles le ofrecen árboles sin colores y pájaros callados.