Hasta morirla, de Oliverio Girondo | Poema

    Poema en español
    Hasta morirla

    Lo palpable lo mórbido 
    el conco fondo ardido los tanturbios 
    las tensas sondas hondas los reflujos las ondas de la carne 
    y sus pistilos núbiles contráctiles 
    y sus anexos nidos 
    los languiformes férvidos subsobornos innúmeros del tacto 
    su mosto azul desnudo 
    cada veta 
    cada vena del sueño del eco de la sangre 
    las somnilocuas noches del alto croar celeste que nos animabisman el soliloquio vértigo 
    cuanto adhiere sin costas al fluir el pulso al rojo cosmogozo 
    y sus vaciados rostros 
    y sus cauces 
    hasta morder la tierra 
    lo ignoto noto combo el ver del ser lo ososo los impactos del pasmo de más cuerda 
    cualquier estar en llaga 
    los dones dados donde se internieblan las órbitas los sorbos de la euforia 
    cualquier velar velado con atento esqueleto que se piensa 
    la estéril lela estela 
    el microazar del germen del móvil del encuentro 
    los entonces ya prófugos 
    la busca en sí gratuita 
    los mititos 
    hasta ingerir la tierra 
    todo modo poroso 
    el pozo lato solo del foso inmerso adentro 
    la sed de sed sectaria los finitos abrazos 
    toda boca 
    lo tanto 
    el amor terco a todo 
    el amormor pleamante en colmo brote totem de amor de amor 
    la lacra 
    amor gorgóneo médium olavecabracobra deliquio erecto entero 
    que ulululululula y arpeialibaraña el ego soplo centro 
    hasta exhalar la tierra 
    con sus astroides trinos sus especies y multillamas lenguas y excrecreencias 
    sus buzos lazo lares de complejos incestos entre huesos corrientes sin desagües 
    sus convecinos muertos de memoria 
    su luz de mies desnuda 
    sus axilas de siesta 
    y su giro hondo lodo no menos menos que otros afines cogirantes 
    hasta el destete enteco 
    hasta el destente neutro 
    hasta morirla

    • Cobayo 
      lívido engendro digo de puna 
      que enquena el aire 
      y en uniqueja isola su yo cotudo de ámbito telúrico 
      Yo cobayo de altura 



          * 



      Poco coco del todo 
      sino inórbito asombro 
      acodado al reborde de su caries de nada 

    • Más zafio tranco diario 
      llagánima 
      masturbio 
      sino orate 
      más seca sed de móviles carnívoros 
      y mago rapto enlabio de alba albatros 
      más sacra carne carmen de hipermelosas púberes vibrátiles de sexotumba góndola 

    • A D. Eugenio d‘Ors 
       
      Los frescos pintados en la pared 
      transforman el “Salón Reservado” 
      en una “Plaza de Toros”, donde el suelo 
      tiene la consistencia y el color de la “arena”: 
      gracias a que todas las noches 
      se riega la tierra con jerez. 

    • Es una intensísima corriente 
      un relámpago ser de lecho 
      una dona mórbida ola 
      un reflujo zumbo de anestesia 
      una rompiente ente florescente 
      una voraz contráctil prensil corola entreabierta 
      y su rocío afrodisíaco 
      y su carnalesencia 
      natal 

    • Sobre las mesas, 
      botellas decapitadas de «champagne» con corbatas blancas de payaso, 
      baldes de níquel que trasuntan enflaquecidos brazos y espaldas de «cocottes». 
      El bandoneón canta con esperezos de gusano baboso, 
      contradice el pelo rojo de la alfombra, 

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