Narciso, de Rosa Chacel | Poema

    Poema en español
    Narciso

    ¿Dónde habitas, amor, en qué profundo 
    seno existes del agua o de mi alma? 
    Lejos, en tu sin fondo abismo verde, 
    a mi llamada pronto e infalible. 

    Nuestras frentes unánimes separa 
    frío, cruel cristal inexorable. 

    Zarzas de tus cabellos y los míos 
    tienden, en vano, a unir lindes fronteras. 

    Sobre el mío y tu cuello mantenido 
    un templo de distancia en dos columnas 
    silencio eterno guarda entre sus muros; 
    nuestro mutuo secreto, nuestro diálogo. 

    Silencio en que te adoro, en que te encierras, 
    recinto de silencio inaccesibles 
    y lugar a la vez de nuestras citas. 

    ¡Siglos espero frente a la cruenta 
    muralla dura que lamento inerme! 

    Eternidades entre nuestras bocas 
    a cien brisas y a cien vuelos de pájaros. 

    ¿Para qué pies que hollaban la pradera 
    jóvenes, blancos corzos corredores 
    si no me llevan hacia ti ni un punto? 

    ¿Para qué brazos tallos de mis manos 
    si jamás alcanzarán a estrecharte? 

    ¡Límpida, clara linfa temblorosa 
    jamás en nuestro abrazo aprisionada! 

    ¿Para qué vida, en fin, si vida acaba 
    en el umbral de la mansión oscura 
    donde moras sin hálito, en el vidrio 
    que con mi aliento ni a empañar alcanzo? 

    ¡Oh, sueño sin ensueño, muerte quieta 
    lecho para mi anhelo, eterno insomne! 

    Único al fin reposo de mis ojos 
    tu infinito vacío negro espejo!