Una canción en la tormenta, de Rudyard Kipling | Poema

    Poema en español
    Una canción en la tormenta

    1914-18 

    Asegúrate bien de que a tu lado peleen 
    los océanos eternos, aunque esta noche 
    el viento en contra y las mareas 
    nos hagan su juguete. 
    A fuerza de tiempo, no de guerra, 
    en medio del peligro nos guiamos: 
    Sea bienvenida entonces la descortesía del Destino 
    dondequiera que aparezca 
        en todo tiempo de angustia y también 
        en el de nuestra salvación, 
        el juego vence siempre al jugador 
        y el barco a su tripulación. 

    De la niebla salen rumbo a la tiniebla 
    las olas que brillan y se encrespan. 
    Casi estas aguas sin conciencia se comportan 
    como si tuviesen alma- 
    casi como si hubieran pactado sumergir 
    nuestra bandera debajo de sus aguas verdes: 
    sea bienvenida entonces la descortesía del Destino 
    dondequiera que pueda verse, etc. 

    Asegúrate bien, a pesar de que las olas y el viento 
    en reserva guardan ráfagas aún más poderosas, 
    que los que cumplimos las guardias asignadas 
    ni por un instante descuidemos la vigilancia. 
    Y mientras nuestra proa flotando rechaza 
    cada carrera frustrada de las olas, 
    canta, sea bienvenida la descortesía del Destino 
    dondequiera que se desvele, etc. 

    No importa que sea barrida la cubierta 
    y se rompan la arboladura, el maderamen- 
    de cualquier pérdida podremos sacar provecho 
    salvo de la pérdida del regreso. 
    Por eso, entre estos Diablos y nuestra astucia 
    deja que la cortesía de las trompetas suene, 
    y que sea bienvenida la descortesía del Destino, 
    dondequiera que se encuentre, etc. 

    Asegúrate bien, aunque en poder nuestro 
    nada quede para dar 
    salvo sitio y fecha para encontrar el fin, 
    y deja de esforzarte por vivir, 
    que hasta que éstos se disuelvan, nuestra Orden se mantiene, 
    nuestro Servicio aquí nos ata. 
    Sea bienvenida entonces la descortesía del Destino, 
    dondequiera que aparezca, 
        en todo tiempo de angustia y también 
        en el de nuestro triunfo, 
        el juego vence siempre al jugador 
        y el barco a su tripulación. 

    Rudyard Kipling (1865-1936) nació en Bombay, India. A los seis años fue enviado a estudiar a Inglaterra y en 1882 regresó a la India, donde trabajó para la Civil and Military Gazette, de Lahore, hasta 1889, en calidad de editor. De su obra narrativa cabe destacar La luz que se apaga (1891), El libro de la selva (1894), Capitanes intrépidos (1897), Stalky &amp, Cía. (1899) y Kim (1901). También es notable su obra poética, con títulos como Baladas del cuartel (1892) y Las cinco naciones (1903). Viajó por Asia y Estados Unidos, donde se casó con Caroline Balestier, y vivió un tiempo en Vermont. En 1903 se estableció en Inglaterra y en 1907 se le concedió el Premio Nobel de Literatura. Kipling fue uno de los autores más populares y respetados de su época, uno de los grandes escritores del crepúsculo victoriano.