No da el sol con su llama beso tan riente, de William Shakespeare | Poema

    Poema en español
    No da el sol con su llama beso tan riente

    REY.—(Leyendo.) 

    No da el sol con su llama beso tan riente 
    a la flor mañanera que unge el rocío, 
    como tus ojos, cuando su rayo hiriente, 
    brilla a través del iris del llanto mío. 
    Ni la luna con su aéreo cendal de plata 
    copia en la onda su mística triste hermosura, 
    como tu rostro altivo, si se retrata 
    en el húmedo espejo de mi amargura. 
    Perla que cae, refleja tu faz divina; 
    y, al rodar, fulge en ella radiosamente 
    la luz de esa mirada que me fascina, 
    o el oro de tu tersa pálida frente. 
    Trovador de tu gloria será mi duelo; 
    tu dádiva, la risa que me enamora; 
    tu desdén, acicate de mi desvelo. 
    ¡Oh, reina de las reinas! ¡Hora tras hora 
    robaré al aire frases que él roba al cielo, 
    para cantar la pena que me devora! 

    William Shakespeare fue un dramaturgo y poeta inglés, considerado uno de los más grandes escritores de todos los tiempos. Hijo de un comerciante de lanas, se casó muy joven con una mujer mayor que él, Anne Hathaway. Se trasladó a Londres, donde adquirió fama y popularidad en su trabajo, primero bajo la protección del conde de Southampton, y más adelante en la compañía de teatro de la que él mismo fue copropietario, Lord Chamberlain's Men, que más tarde se llamó King's Men, cuando Jacobo I la tomó bajo su mecenazgo. Su obra es un compendio de los sentimientos, el dolor y las ambiciones del alma humana, donde destaca la fantasía y el sentido poético de sus comedias, y el detalle realista y el tratamiento de los personajes en sus grandes tragedias. De entre sus títulos destacan Hamlet, Romeo y Julieta, Otelo, El rey Lear, El sueño de una noche de verano, Antonio y Cleopatra, Julio César y La tempestad. Shakespeare ocupa una posición única en el mundo, pues sus obras siguen siendo leídas e interpretadas en todo el mundo.