'Olvido', de Alfonsina Storni | Poema

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Título: Olvido
Autor: Alfonsina Storni
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Olvido

 
Lidia Rosa: hoy es martes y hace frío. En tu casa,
de piedra gris, tú duermes tu sueño en un costado
de la ciudad. ¿Aún guardas tu pecho enamorado,
ya que de amor moriste? Te diré lo que pasa:
 
el hombre que adorabas, de grises ojos crueles,
en la tarde de otoño fuma su cigarrillo.
Detrás de los cristales mira el cielo amarillo
y la calle en que vuelan desteñidos papeles.
 
Toma un libro, se acerca a la apagada estufa,
en el tomacorriente al sentarse la enchufa
y sólo se oye un ruido de papel desgarrado.
 
Las cinco. Tú caías a esta hora en su pecho,
y acaso te recuerda... Pero su blando lecho
ya tiene el hueco tibio de otro cuerpo rosado.

 

  • Veinte siglos

    Para decirte, amor, que te deseo,
    sin los rubores falsos del instinto.
    Estuve atada como Prometeo,
    pero una tarde me salí del cinto.
    Son veinte siglos que movió mi mano
    para poder decirte sin rubores:
    "Que la luz edifique mis amores".
    ¡Son veinte siglos los que alzo mi mano!
    ...

  • Ultrateléfono

    ¿Con Horacio? — Ya sé que en la vejiga
    tienes ahora un nido de palomas
    y tu motocicleta de cristales
    vuela sin hacer ruido por el cielo.
    —¿Papá? — He soñado que tu damajuana
    está crecida como el Tupungato;
    aún contiene tu cólera y mis versos.
    Echa una gota. Gracias. Ya estoy buena.
    ...

  • Tú que nunca serás

    Sábado fue, y capricho el beso dado,
    capricho de varón, audaz y fino,
    mas fue dulce el capricho masculino
    a este mi corazón, lobezno alado.
    No es que crea, no creo, si inclinado
    sobre mis manos te sentí divino,
    y me embriagué. Comprendo que este vino
    no es para mí, mas juega y rueda el dado.
    ...

  • Romance de venganza

    Cazador alto y tan bello
    como en la tierra no hay dos,
    se fue de caza una tarde
    por los montes del Señor.
    Seguro llevaba el paso,
    listo el plomo, el corazón
    repicando, la cabeza
    erguida y dulce la voz.
    ...

  • Imagen
    Manuel Flores

    Un beso nada más

    Manuel Flores

    Bésame con el beso de tu boca,
    cariñosa mitad del alma mía,
    un sólo beso el corazón invoca,
    que la dicha de dos me mataría.
    ¡Un beso nada mas!...Ya su perfume
    en mi alma derramándose, la embriaga;
    y mi alma por tu beso se consume
    y por mis labios impaciente vaga.
    ...

  • Imagen
    José Selgas y Carrasco

    La cuna vacia

    José Selgas

    Bajaron los ángeles,
    besaron su rostro,
    y cantando a su oído, dijeron:
    “Vente con nosotros.”
    Vio el niño a los ángeles,
    de su cuna en torno,
    y agitando los brazos, les dijo:
    “Me voy con vosotros.”
    ...

  • Imagen
    Juan María Maury

    La ramilletera ciega

    Juan María Maury

    Caballeros, aquí vendo rosas;
    frescas son y fragantes, a fe;
    oigo mucho alabarlas de hermosas
    eso yo, pobre ciega, no sé.
    Para mi ni belleza ni gala
    tiene el mundo, ni luz ni color;
    mas la rosa del cáliz exhala,
    dulce, un hálito, aroma de amor.
    ...

  • Imagen
    Leopoldo Lugones

    El solterón

    Leopoldo Lugones

    Largas brumas violetas
    flotan sobre el río gris
    y allá en las dársenas quietas
    sueñan oscuras goletas
    con un lejano país.
    El arrabal solitario
    tiene la noche a sus pies,
    y tiembla su campanario
    ...