Silencio, de Alfonsina Storni | Poema

    Poema en español
    Silencio

    Un día estaré muerta, blanca como la nieve, 
    dulce como los sueños en la tarde que llueve. 

    Un día estaré muerta, fría como la piedra, 
    quieta como el olvido, triste como la hiedra. 

    Un día habré logrado el sueño vespertino, 
    el sueño bien amado donde acaba el camino. 

    Un día habré dormido con un sueño tan largo 
    que ni tus besos puedan avivar el letargo. 

    Un día estaré sola, como está la montaña 
    entre el largo desierto y la mar que la baña. 

    Será una tarde llena de dulzuras celestes, 
    con pájaros que callan, con tréboles agrestes. 

    La primavera, rosa, como un labio de infante, 
    entrará por las puertas con su aliento fragante. 

    La primavera rosa me pondrá en las mejillas 
    —¡la primavera rosa!— dos rosas amarillas... 

    La primavera dulce, la que me puso rosas 
    encarnadas y blancas en las manos sedosas. 

    La primavera dulce que me enseñara a amarte, 
    la primavera misma que me ayudó a lograrte. 

    ¡Oh la tarde postrera que imagino yo muerta 
    como ciudad en ruinas, milenaria y desierta! 

    ¡Oh la tarde como esos silencios de laguna 
    amarillos y quietos bajo el rayo de luna! 

    ¡Oh la tarde embriagada de armonía perfecta: 
    cuán amarga es la vida! ¡Y la muerte qué recta! 

    La muerte justiciera que nos lleva al olvido 
    como al pájaro errante lo acogen en el nido. 

    Y caerá en mis pupilas una luz bienhechora, 
    la luz azul celeste de la última hora. 

    Una luz tamizada que bajando del cielo 
    me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo. 

    Una luz tamizada que ha de cubrirme toda 
    con su velo impalpable como un velo de boda. 

    Una luz que en el alma musitará despacio: 
    la vida es una cueva, la muerte es el espacio. 

    Y que ha de deshacerme en calma lenta y suma 
    como en la playa de oro se deshace la espuma. 



    ............................. 



    Oh, silencio, silencio... esta tarde es la tarde 
    en que la sangre mía ya no corre ni arde. 

    Oh, silencio, silencio... en torno de mi cama 
    tu boca boca amada dulcemente me llama. 

    Oh silencio, silencio que tus besos sin ecos 
    se pierden en mi alma temblorosos y secos. 

    Oh silencio, silencio que la tarde se alarga 
    y pone sus tristezas en tu lágrima amarga. 

    Oh silencio, silencio que se callan las aves, 
    se adormecen las flores, se detienen las naves. 

    Oh silencio, silencio que una estrella ha caído 
    dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido. 

    Oh silencio, silencio que la noche se allega 
    y en mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega. 

    Oh silencio, silencio... que el Silencio me toca 
    y me apaga los ojos, y me apaga la boca. 

    Oh silencio, silencio... que la calma destilan 
    mis manos cuyos dedos lentamente se afilan...

    Alfonsina Storni (Suiza, 1892 - Mar del Plata, Argentina, 1938) es una de las más grandes poetas del continente sudamericano. Nacida en Suiza, vivió desde muy niña en Argentina, donde murió arrojándose al mar. Dotada de una exquisita sensibilidad y de un temperamento depresivo, plasmó en su poesía la intensa lucha interior, librada a lo largo de su vida, entre el ideal de justicia y nobleza que, a su entender, debía regir la vida de los seres humanos, y la realidad mediocre y poco grata que la rodeaba. Seriamente preocupada por las desigualdades sociales, su talante marcadamente rebelde asoma en sus primeros libros de poemas: La inquietud del rosal (1916), El dulce año (1918) e Irremediablemente (1919). Ocre (1925), poemario considerado su obra maestra en opinión de la crítica especializada, y que gira en torno al sentimiento de fracaso ante el amor y la vida, inicia su segunda etapa poética, caracterizada por el abandono de las formas poéticas modernistas y el acercamiento a una estética basada en el uso de elementos simbólicos: El mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938). Menos musical, y acaso menos intimista, marcada por la voluntad reflexiva y por el impacto de las nuevas vanguardias, la última etapa poética de Alfonsina Storni es una muestra de una inquietud creativa que busca renovarse constantemente. Poesía de una intensa humanidad, está siempre presente en ella el indignado sentir de la autora frente a la injusta situación de la mujer en una sociedad regida por hombres.