4:00 AM, de Álvaro Sarró | Poema

    Poema en español
    4:00 AM

    Bajamos por Jesús del Valle.
    Un tío nos pide un cigarro.
    'No fumamos, socio'.
    Seguimos caminando.
    Charlando.
    Etcétera.

    De pronto, nos interrumpe un insistente:
    'Chst, chst, chst'.
    Procede de ese grupo a la derecha.
    Hay un coche parado en medio de la calle, con puertas abiertas.
    Y, al otro lado, un mindundi con camisa de cuadros me mira fijamente.
    Hace un sutil gesto, con su mano y su nariz.
    No sé si me vacila o me ofrece coca.
    Rodeándolo hay siete babuinos y un grupito de fulanas.
    Esbozo mi mejor sonrisa.
    Giro la cabeza e intento seguir conversando.
    Pero he perdido el hilo.

    Un poco más allá, dos nacionales le dan el alto a un vehículo.
    El conductor baja de un salto y sale corriendo.
    Lo alcanzan junto a un paso de cebra.
    Y le dan bien de hostias.

    • Tirado en la vieja mecedora.
      En la terraza del apartamento playero.
      Alzo la lata de Estrella Damm.
      Como si fuera el Santo Grial.
      Bebo con los ojos cerrados.
      El agua condensada gotea sobre mi ombligo.
      Acerco esta cerveza mediterránea a mis ojos miopes.

    • Al sexto cubata solía fantasear con:
      Cambiar su jotabé-cola por un acá-cuarentaysiete.
      Entrar en la pista central.
      Abrirse paso entre la multitud.
      - Entre los cavernícolas que se empujan como ciervos.
      - Entre las féminas de largas piernas y labios rojos.

    • Disfruto de un interesante sueldo.
      Aprovecho mi privilegiada situación social.
      Me financio los vicios.
      Poseo vastos conocimientos teóricos.
      Me gusta considerarme progresista, creador, artista.
      Pero la gente superficial (y mala) añade datos a mi descripción.

    • El dolor de tripa.
      Las mismas trabas a la hora de narrar.
      Todo le suena pretencioso, envasado, artificial.
      Debe recuperar la furia de días pasados.
      Entonces, las historias brotaban como pus.
      Removían mentalidades.
      Eso es lo que trata de hacer.

    • Almuerzo en un bar, junto al metro de Avenida de la Ilustración.
      Bocadillo de calamares, tercio de Mahou, puñado de torreznos y 1984.
      Entro a currar en hora y media.
      Tic tac, tic tac.
      Aquí dentro se está de lujo.

    • La vuelta a casa puede resultar dura.

      Tu vieja almohada, raída, fiel, de anchura y dureza justas, ha sido sustituida por una nueva, sintética, de penetrante y desagradable

      O
      L
      O
      R.

      Materiales tóxicos.

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