La cuesta, de Álvaro Sarró | Poema

    Poema en español
    La cuesta

    El otro día, a la salida del curro, vi:
    un Mustang,
    rugiendo como una bestia,
    bajando la cuesta.

    Y a los cuarenta segundos:
    un cuatro latas,
    petardeando como una cafetera,
    subiendo la cuesta.

    Aquí se mezclan los días y las vueltas.
    Así que cualquier evento que se salga de lo previsto es muy de agradecer.

    • La vuelta a casa puede resultar dura.

      Tu vieja almohada, raída, fiel, de anchura y dureza justas, ha sido sustituida por una nueva, sintética, de penetrante y desagradable

      O
      L
      O
      R.

      Materiales tóxicos.

    • Tirado en la vieja mecedora.
      En la terraza del apartamento playero.
      Alzo la lata de Estrella Damm.
      Como si fuera el Santo Grial.
      Bebo con los ojos cerrados.
      El agua condensada gotea sobre mi ombligo.
      Acerco esta cerveza mediterránea a mis ojos miopes.

    • Disfruto de un interesante sueldo.
      Aprovecho mi privilegiada situación social.
      Me financio los vicios.
      Poseo vastos conocimientos teóricos.
      Me gusta considerarme progresista, creador, artista.
      Pero la gente superficial (y mala) añade datos a mi descripción.

    • Al sexto cubata solía fantasear con:
      Cambiar su jotabé-cola por un acá-cuarentaysiete.
      Entrar en la pista central.
      Abrirse paso entre la multitud.
      - Entre los cavernícolas que se empujan como ciervos.
      - Entre las féminas de largas piernas y labios rojos.

    • Tipos con toda la cara de un neandertal me observan desde detrás de sus cubatas de cuatro euros.
      Me analizan, dentro de sus posibilidades.
      Se preguntan qué hace una mujer como ella con un niñato como yo.
      Noto sus miradas clavándose en mi cogote.

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