Desde mi balcón, de Álvaro Sarró | Poema

    Poema en español
    Desde mi balcón

    Desnudo y empalmado.
    En la apacible noche veraniega.
    Mantengo el equilibrio sobre la baranda.
    Me sujeto al toldo con brazos tensos.

    Impulso el fluido filtrado, inocuo y salado, maloliente y cálido, hacia arriba.
    En un ángulo de 45º por lo menos.
    Primero, ENERGíA.
    Potencia suficiente como para empapar las nubes.
    La meada se curva más allá.
    Al cabo, pierde fuerza y altura.
    Se desfragmenta, se descompone.
    El aire la bate como un tenedor.

    Algunas gotas emigran.
    El resto cae al unísono, vertiginosamente, varios pisos.
    Se cuela por las grietas del pavimento.
    Arrastra piedrecitas, pelusa, porquería.
    Fluye calle abajo.

    Me pregunto dónde desembocará.
    Me pregunto dónde desembocaré.

    • Tirado en la vieja mecedora.
      En la terraza del apartamento playero.
      Alzo la lata de Estrella Damm.
      Como si fuera el Santo Grial.
      Bebo con los ojos cerrados.
      El agua condensada gotea sobre mi ombligo.
      Acerco esta cerveza mediterránea a mis ojos miopes.

    • Al sexto cubata solía fantasear con:
      Cambiar su jotabé-cola por un acá-cuarentaysiete.
      Entrar en la pista central.
      Abrirse paso entre la multitud.
      - Entre los cavernícolas que se empujan como ciervos.
      - Entre las féminas de largas piernas y labios rojos.

    • Disfruto de un interesante sueldo.
      Aprovecho mi privilegiada situación social.
      Me financio los vicios.
      Poseo vastos conocimientos teóricos.
      Me gusta considerarme progresista, creador, artista.
      Pero la gente superficial (y mala) añade datos a mi descripción.

    • El dolor de tripa.
      Las mismas trabas a la hora de narrar.
      Todo le suena pretencioso, envasado, artificial.
      Debe recuperar la furia de días pasados.
      Entonces, las historias brotaban como pus.
      Removían mentalidades.
      Eso es lo que trata de hacer.

    • Almuerzo en un bar, junto al metro de Avenida de la Ilustración.
      Bocadillo de calamares, tercio de Mahou, puñado de torreznos y 1984.
      Entro a currar en hora y media.
      Tic tac, tic tac.
      Aquí dentro se está de lujo.

    • La vuelta a casa puede resultar dura.

      Tu vieja almohada, raída, fiel, de anchura y dureza justas, ha sido sustituida por una nueva, sintética, de penetrante y desagradable

      O
      L
      O
      R.

      Materiales tóxicos.

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