Evidencia, de Álvaro Sarró | Poema

    Poema en español
    Evidencia

    Hasta la señoritinga
    más fina del mundo
    contempla su mierda
    a diario.

    • Tipos con toda la cara de un neandertal me observan desde detrás de sus cubatas de cuatro euros.
      Me analizan, dentro de sus posibilidades.
      Se preguntan qué hace una mujer como ella con un niñato como yo.
      Noto sus miradas clavándose en mi cogote.

    • Cada día me asemejo un poco más al cadáver que seré.
      Algunas veces la evidencia me atenaza.
      Me paro frente al espejo.
      E intento verme morir.
      Segundo a segundo.
      Célula a célula.
      Una ojerosa imagen me devuelve la tentativa desde el otro lado.

    • Las sirenas azules aúllan atravesando la avenida.
      A toda velocidad.
      Dos, cuatro, seis.
      Se saltan semáforos.
      Provocan frenazos.
      E improperios.
      En Vicálvaro deben de tener mucho follón.
      O un menú del día que te cagas.
      Jornada tras jornada.

    • Las finas hiedras se marchitan en las macetas de mamá.
      Procuran medrar, expandirse, pero el clima no lo consiente.
      Así que se limitan a ver pasar los coches, los perros, las nubes, las avispas, los transeúntes, las horas, los días, asomadas al balcón.

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