Last day, de Álvaro Sarró | Poema

    Poema en español
    Last day

    l curro.
    Las piernas me duelen cosa mala.
    No paran de moverse.
    El difusor de agua es un cabrón.
    Te la sirve a grado y medio.
    Y seguro que está envenenada.
    O algo peor.
    La subnormal de la cara taladrada me regaña.
    'Oye, el otro día te mandé una noti y te fuiste sin hacerla'.
    (Lo que no dice es que mi turno había expirado un cuarto de hora antes).
    'Ya'.
    'A partir de ahora, cuando te marches sin hacer algo, avisa, para que lo haga alguien', rebuzna.
    'Vale'.
    Me dan ganas de escupirle en la cara.
    Suerte que hoy me marcho y no vuelvo.
    Sólo me da pena por un par de compañeros.
    Y por la diseñadora de los ojos azules.
    Parece simpática.

    • Tirado en la vieja mecedora.
      En la terraza del apartamento playero.
      Alzo la lata de Estrella Damm.
      Como si fuera el Santo Grial.
      Bebo con los ojos cerrados.
      El agua condensada gotea sobre mi ombligo.
      Acerco esta cerveza mediterránea a mis ojos miopes.

    • Al sexto cubata solía fantasear con:
      Cambiar su jotabé-cola por un acá-cuarentaysiete.
      Entrar en la pista central.
      Abrirse paso entre la multitud.
      - Entre los cavernícolas que se empujan como ciervos.
      - Entre las féminas de largas piernas y labios rojos.

    • Disfruto de un interesante sueldo.
      Aprovecho mi privilegiada situación social.
      Me financio los vicios.
      Poseo vastos conocimientos teóricos.
      Me gusta considerarme progresista, creador, artista.
      Pero la gente superficial (y mala) añade datos a mi descripción.

    • El dolor de tripa.
      Las mismas trabas a la hora de narrar.
      Todo le suena pretencioso, envasado, artificial.
      Debe recuperar la furia de días pasados.
      Entonces, las historias brotaban como pus.
      Removían mentalidades.
      Eso es lo que trata de hacer.

    • Almuerzo en un bar, junto al metro de Avenida de la Ilustración.
      Bocadillo de calamares, tercio de Mahou, puñado de torreznos y 1984.
      Entro a currar en hora y media.
      Tic tac, tic tac.
      Aquí dentro se está de lujo.

    • La vuelta a casa puede resultar dura.

      Tu vieja almohada, raída, fiel, de anchura y dureza justas, ha sido sustituida por una nueva, sintética, de penetrante y desagradable

      O
      L
      O
      R.

      Materiales tóxicos.

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