Moratones y agujetas en un hotel de chinos, de Álvaro Sarró | Poema

    Poema en español
    Moratones y agujetas en un hotel de chinos

    La chica tenía los ojos amarillos.
    Las manos pequeñas.
    Los pies tatuados.
    Y no le gustaba quitarse el sostén.

    Tenía algo increíble en su interior.
    Un talento de la hostia.

    De acuerdo, estaba loca.
    Pero aquel nimio detalle
    potenciaba su encanto
    hasta la bóveda celeste.

    • La vuelta a casa puede resultar dura.

      Tu vieja almohada, raída, fiel, de anchura y dureza justas, ha sido sustituida por una nueva, sintética, de penetrante y desagradable

      O
      L
      O
      R.

      Materiales tóxicos.

    • Me vacío con ojos borrosos.
      En el minúsculo cuarto de baño de hombres hay también una rubia despampanante.
      Treinta y pocos gloriosos años.
      Su pelo me roza la cara.
      'Oye, estás tardando mucho, ¿no?'.
      Huele a cerveza, marihuana y sudor.

    • Mi vaso de tubo mantiene el equilibrio sobre el curvado expendedor de papel higiénico.
      La rodaja de limón flota impávida entre cubos de hielo en descomposición.
      Meo con las manos en los bolsillos y la espalda contra la puerta del retrete.
      Milagrosamente estoy acertando.

    • Nunca me han apuntado a la cabeza con un arma.
      Ni he sacado a un familiar de un charco de vómitos.

      Nunca he sufrido privaciones materiales.
      Ni me he sentido abandonado por los míos.

      Nunca han intentado prenderme fuego.
      Ni me han rajado la cara con una botella.

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