Revelación, de Álvaro Sarró | Poema

    Poema en español
    Revelación

    Mi vaso de tubo mantiene el equilibrio sobre el curvado expendedor de papel higiénico.
    La rodaja de limón flota impávida entre cubos de hielo en descomposición.
    Meo con las manos en los bolsillos y la espalda contra la puerta del retrete.
    Milagrosamente estoy acertando.
    Toda clase de inmundicias se apelotonan bajo mis pies.
    Se me cierran los ojos.
    Mantengo el equilibrio.
    Alguien ha anudado un condón naranja en el tirador de la cisterna.
    Buen método para ahorrar agua.

    * * *

    Me reúno con Jota frente a los espejos.
    Ese tío de la piel grisácea, los ojos brillantes y los labios rojos no puedo ser yo.
    Me empapo la cara y salgo del baño.
    Voy a buscarme en este tugurio plagado de imbéciles.
    A ver si me encuentro.

    • Tirado en la vieja mecedora.
      En la terraza del apartamento playero.
      Alzo la lata de Estrella Damm.
      Como si fuera el Santo Grial.
      Bebo con los ojos cerrados.
      El agua condensada gotea sobre mi ombligo.
      Acerco esta cerveza mediterránea a mis ojos miopes.

    • Al sexto cubata solía fantasear con:
      Cambiar su jotabé-cola por un acá-cuarentaysiete.
      Entrar en la pista central.
      Abrirse paso entre la multitud.
      - Entre los cavernícolas que se empujan como ciervos.
      - Entre las féminas de largas piernas y labios rojos.

    • El dolor de tripa.
      Las mismas trabas a la hora de narrar.
      Todo le suena pretencioso, envasado, artificial.
      Debe recuperar la furia de días pasados.
      Entonces, las historias brotaban como pus.
      Removían mentalidades.
      Eso es lo que trata de hacer.

    • Disfruto de un interesante sueldo.
      Aprovecho mi privilegiada situación social.
      Me financio los vicios.
      Poseo vastos conocimientos teóricos.
      Me gusta considerarme progresista, creador, artista.
      Pero la gente superficial (y mala) añade datos a mi descripción.

    • Almuerzo en un bar, junto al metro de Avenida de la Ilustración.
      Bocadillo de calamares, tercio de Mahou, puñado de torreznos y 1984.
      Entro a currar en hora y media.
      Tic tac, tic tac.
      Aquí dentro se está de lujo.

    • La vuelta a casa puede resultar dura.

      Tu vieja almohada, raída, fiel, de anchura y dureza justas, ha sido sustituida por una nueva, sintética, de penetrante y desagradable

      O
      L
      O
      R.

      Materiales tóxicos.

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