Tierna perogrullada, de Álvaro Sarró | Poema

    Poema en español
    Tierna perogrullada

    Primavera.
    Hormigas enloquecidas.
    Una madre sacando la compra del coche.
    Le pican la espalda y la entrepierna.
    Manicura francesa.
    Treintañera sexy.

    A la sombra del pino:
    el carricoche
    ocupado.

    Lo que la mamá no sabe es que los inquilinos del árbol en cuestión sufren diarrea.

    Chup...
    chup...
    ...
    chup chup chup...
    chup...
    ¡CHUP!

    Esa plasta ha impactado en la cara del bebé.
    Cubriéndola, prácticamente, por completo.

    ¡BUAAAAAAAA!
    ¡BUAAAAAAAAAAA!
    ¡BUAAAAAAAAAAAAAA!

    Parece que no le gusta que se le caguen encima...
    ¡Angelito!

    Tendrá que irse acostumbrando.

    • Tirado en la vieja mecedora.
      En la terraza del apartamento playero.
      Alzo la lata de Estrella Damm.
      Como si fuera el Santo Grial.
      Bebo con los ojos cerrados.
      El agua condensada gotea sobre mi ombligo.
      Acerco esta cerveza mediterránea a mis ojos miopes.

    • Al sexto cubata solía fantasear con:
      Cambiar su jotabé-cola por un acá-cuarentaysiete.
      Entrar en la pista central.
      Abrirse paso entre la multitud.
      - Entre los cavernícolas que se empujan como ciervos.
      - Entre las féminas de largas piernas y labios rojos.

    • Disfruto de un interesante sueldo.
      Aprovecho mi privilegiada situación social.
      Me financio los vicios.
      Poseo vastos conocimientos teóricos.
      Me gusta considerarme progresista, creador, artista.
      Pero la gente superficial (y mala) añade datos a mi descripción.

    • El dolor de tripa.
      Las mismas trabas a la hora de narrar.
      Todo le suena pretencioso, envasado, artificial.
      Debe recuperar la furia de días pasados.
      Entonces, las historias brotaban como pus.
      Removían mentalidades.
      Eso es lo que trata de hacer.

    • Almuerzo en un bar, junto al metro de Avenida de la Ilustración.
      Bocadillo de calamares, tercio de Mahou, puñado de torreznos y 1984.
      Entro a currar en hora y media.
      Tic tac, tic tac.
      Aquí dentro se está de lujo.

    • La vuelta a casa puede resultar dura.

      Tu vieja almohada, raída, fiel, de anchura y dureza justas, ha sido sustituida por una nueva, sintética, de penetrante y desagradable

      O
      L
      O
      R.

      Materiales tóxicos.

    banner cuadrado de Audible
    banner horizontal de Audible