'Aquella luz', de Ángel González | Poema

Título: Aquella luz
Autor: Ángel González
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Aquella luz

 

¡Volver a ver el mundo como nunca
había sido...!

En los últimos días del verano,
el tiempo detenido en la gran pausa
que colmaría septiembre con sus frutos,
demorándose en oro
octubre,
y el viento de noviembre que llevaba
la luz atesorada por las hojas
muertas hacia más luz,
arriba,
hacia
la transparencia pálida de un cielo
de hielo o de cristal
cuando diciembre
y la luna de enero
hacían palidecer a las estrellas:
altas constelaciones ordenando
la vida de los hombres,
el misterio tan claro,
la esperanza aún más cierta…

Aquella luz que iluminaba todo
lo que en nuestro deseo se encendía
¿no volverá a brillar?

 

  • Inventario de lugares propicios para el amor

    Son pocos.
    La primavera está muy prestigiada, pero
    es mejor el verano.
    Y también esas grietas que el otoño
    forma al interceder con los domingos
    en algunas ciudades
    ya de por sí amarillas como plátanos.
    El invierno elimina muchos sitios:
    ...

  • Aquella luz

    ¡Volver a ver el mundo como nunca
    había sido...!
    En los últimos días del verano,
    el tiempo detenido en la gran pausa
    que colmaría septiembre con sus frutos,
    demorándose en oro
    octubre,
    y el viento de noviembre que llevaba
    ..

  • Zona residencial

    Hasta un ciego podría adivinarlo:
    la perfección reside en estas calles.
    Los ruidos, los olores,
    el timbre delicado
    de las voces humanas, el júbilo
    de los ladridos,
    el rumor armonioso de los coches,
    la discreta presencia de las lilas,
    ...

  • Porvenir

    Te llaman porvenir
    porque no vienes nunca.
    Te llaman: porvenir,
    y esperan que tú llegues
    como un animal manso
    a comer en su mano.
    Pero tú permaneces
    más allá de las horas,
    ...

  • Mario Benedetti

    Quizá fue una hecatombe de esperanzas
    un derrumbe de algun modo previsto
    ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido
    todas mis intuiciones se asomaron
    para verme sufrir
    y por cierto me vieron
    hasta aquí había hecho y rehecho
    mis trayectos contigo
    ...

  • César Vallejo

    He almorzado solo ahora, y no he tenido
    madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,
    ni padre que, en el facundo ofertorio
    de los choclos, pregunte para su tardanza
    de imagen, por los broches mayores del sonido.
    Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir
    de tales platos distantes esas cosas,
    cuando habrase quebrado el propio hogar,
    ...

  • Pedro Salinas

    Para vivir no quiero
    islas, palacios, torres.
    ¡Qué alegría más alta:
    vivir en los pronombres!
    Quítate ya los trajes,
    las señas, los retratos;
    yo no te quiero así,
    disfrazada de otra,
    ...

  • Ángel González

    Son pocos.
    La primavera está muy prestigiada, pero
    es mejor el verano.
    Y también esas grietas que el otoño
    forma al interceder con los domingos
    en algunas ciudades
    ya de por sí amarillas como plátanos.
    El invierno elimina muchos sitios:
    ...