'Centro comercial', de Ángel González | Poema

Título: Centro comercial
Autor: Ángel González
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Centro comercial

 

Si una luz simboliza la esperanza,
múltiples luces ¿simbolizan
múltiples esperanzas? O acaso
la desesperación
-para aquellos que creen
que sólo hay una necesaria...

El constelado suelo
enciende, apaga, enciende
rutilantes estrellas.
Las dinamos generan nebulosas
de inflamado neón,
asteroides bifásicos,
comentas con su ardiente cabellera
de bombillas fugaces
que cruzan, rayan, trazan
órbitas diminutas,
brillantes trayectorias,
señales de mercurio incandescente
en el turbio apogeo de la tarde.

Muchos son los llamados, mas no es fácil
interpretar los signos.
El dedo
de la Publicidad,
con su crepuscular caligrafía,
aclara muchas cosas,
rotula los espacios, tiñe el aire,
delimita galaxias, difumina
polvo de kilovatios en las calles.

Abierto diariamente hasta las siete:
firmamento caído,
eternidad trizada a vuestro alcance.

 

  • Porvenir

    Te llaman porvenir
    porque no vienes nunca.
    Te llaman: porvenir,
    y esperan que tú llegues
    como un animal manso
    a comer en su mano.
    Pero tú permaneces
    más allá de las horas,
    ...

  • Aquella luz

    ¡Volver a ver el mundo como nunca
    había sido...!
    En los últimos días del verano,
    el tiempo detenido en la gran pausa
    que colmaría septiembre con sus frutos,
    demorándose en oro
    octubre,
    y el viento de noviembre que llevaba
    ..

  • Zona residencial

    Hasta un ciego podría adivinarlo:
    la perfección reside en estas calles.
    Los ruidos, los olores,
    el timbre delicado
    de las voces humanas, el júbilo
    de los ladridos,
    el rumor armonioso de los coches,
    la discreta presencia de las lilas,
    ...

  • Para que yo me llame Ángel González

    Para que yo me llame Ángel González,
    para que mi ser pese sobre el suelo,
    fue necesario un ancho espacio
    y un largo tiempo:
    hombres de todo el mar y toda tierra,
    fértiles vientres de mujer, y cuerpos
    y más cuerpos, fundiéndose incesantes
    en otro cuerpo nuevo.
    ...

  • Juana de Ibarbourou

    ¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
    Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
    Mi amante besóme las manos, y en ellas,
    ¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.
    Y voy por la senda voceando el encanto
    y de dicha alterno sonrisa con llanto
    y bajo el milagro de mi encantamiento
    se aroman de rosas las alas del viento.
    ...

  • Miguel Hernández

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.
    Alimentando lluvias, caracolas
    y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas
    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado
    ...

  • Rubén Darío

    Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.
    Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
    Voy bajo tempestades y tormentas
    ciego de sueño y loco de armonía.
    Ése es mi mal. Soñar. La poesía
    es la camisa férrea de mil puntas cruentas
    que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
    dejan caer las gotas de mi melancolía.
    ..

  • Vicente Aleixandre

    Venías cerrada, hermética,
    a ramalazos de viento
    crudo, por calles tajadas
    a golpe de rachas, seco.
    Planos simultáneos —sombras:
    abierta, cerrada—. Suelos.
    De bocas de frío, el frío.
    Se arremolinaba el viento
    ...