'Inventario de lugares propicios para el amor', de Ángel González | Poema

 

Inventario de lugares propicios para el amor

 

Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia (con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»
puede leerse en miles de miradas.
¿A dónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.

 

URL de Video remoto

Título: Inventario de lugares propicios para el amor
Autor: Ángel González
Narrador: Francisco Fernández

 

  • Aquella luz

    ¡Volver a ver el mundo como nunca
    había sido...!
    En los últimos días del verano,
    el tiempo detenido en la gran pausa
    que colmaría septiembre con sus frutos,
    demorándose en oro
    octubre,
    y el viento de noviembre que llevaba
    ..

  • Zona residencial

    Hasta un ciego podría adivinarlo:
    la perfección reside en estas calles.
    Los ruidos, los olores,
    el timbre delicado
    de las voces humanas, el júbilo
    de los ladridos,
    el rumor armonioso de los coches,
    la discreta presencia de las lilas,
    ...

  • Porvenir

    Te llaman porvenir
    porque no vienes nunca.
    Te llaman: porvenir,
    y esperan que tú llegues
    como un animal manso
    a comer en su mano.
    Pero tú permaneces
    más allá de las horas,
    ...

  • Para que yo me llame Ángel González

    Para que yo me llame Ángel González,
    para que mi ser pese sobre el suelo,
    fue necesario un ancho espacio
    y un largo tiempo:
    hombres de todo el mar y toda tierra,
    fértiles vientres de mujer, y cuerpos
    y más cuerpos, fundiéndose incesantes
    en otro cuerpo nuevo.
    ...

  • Imagen
    Miguel Hernández

    El sol, la rosa y el niño

    Miguel Hernández

    El sol, la rosa y el niño
    flores de un día nacieron.
    Los de cada día son
    soles, flores, niños nuevos.
    Mañana no seré yo:
    otro será el verdadero.
    Y no seré más allá
    de quien quiera su recuerdo.
    ...

  • Imagen
    Miguel Hernández

    Elegía

    Miguel Hernández

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.
    Alimentando lluvias, caracolas
    y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas
    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado
    ...

  • Imagen
    Baldomero Fernández Moreno

    Soneto de tus vísceras

    Baldomero Fernández Moreno

    Harto ya de alabar tu piel dorada,
    tus externas y muchas perfecciones,
    canto al jardín azul de tus pulmones
    y a tu tráquea elegante y anillada.
    Canto a tu masa intestinal rosada,
    al bazo, al páncreas, a los epiplones,
    al doble filtro gris de tus riñones
    y a tu matriz profunda y renovada.
    ...

  • Exvoto

    Oliverio Girondo

    Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposas.