'Para que yo me llame Ángel González', de Ángel González | Poema

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Título: Para que yo me llame Ángel González
Autor: Ángel González
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Para que yo me llame Ángel González

 

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...

 

  • Aquella luz

    ¡Volver a ver el mundo como nunca
    había sido...!
    En los últimos días del verano,
    el tiempo detenido en la gran pausa
    que colmaría septiembre con sus frutos,
    demorándose en oro
    octubre,
    y el viento de noviembre que llevaba
    ..

  • Zona residencial

    Hasta un ciego podría adivinarlo:
    la perfección reside en estas calles.
    Los ruidos, los olores,
    el timbre delicado
    de las voces humanas, el júbilo
    de los ladridos,
    el rumor armonioso de los coches,
    la discreta presencia de las lilas,
    ...

  • Porvenir

    Te llaman porvenir
    porque no vienes nunca.
    Te llaman: porvenir,
    y esperan que tú llegues
    como un animal manso
    a comer en su mano.
    Pero tú permaneces
    más allá de las horas,
    ...

  • Para que yo me llame Ángel González

    Para que yo me llame Ángel González,
    para que mi ser pese sobre el suelo,
    fue necesario un ancho espacio
    y un largo tiempo:
    hombres de todo el mar y toda tierra,
    fértiles vientres de mujer, y cuerpos
    y más cuerpos, fundiéndose incesantes
    en otro cuerpo nuevo.
    ...

  • Imagen
    Paul Géraldy

    Despedida

    Paul Géraldy

    Conque entonces, adiós. ¿No olvidas nada?
    Bueno, vete... Podemos despedirnos.
    ¿Ya no tenemos nada qué decirnos?
    Te dejo, puedes irte...
    Aunque no, espera, espera todavía
    que pare de llover... Espera un rato.
    Y sobre todo, ve bien abrigada,
    pues ya sabes el frío que hace allí afuera.
    ...

  • Imagen
    Rubén Darío

    Los cisnes

    Rubén Darío

    ¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello
    al paso de los tristes y errantes soñadores?
    ¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello,
    tiránico a las aguas e impasible a las flores?
    Yo te saludo ahora como en versos latinos
    te saludara antaño Publio Ovidio Nasón.
    Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos,
    y en diferentes lenguas es la misma canción.
    ...

  • Imagen
    José María Eguren

    La niña de la lámpara azul

    José María Eguren

    En el pasadizo nebuloso
    cual mágico sueño de Estambul,
    su perfil presenta destelloso
    la niña de la lámpara azul.
    Ágil y risueña se insinúa,
    y su llama seductora brilla,
    tiembla en su caballo la garúa
    de la playa de la maravilla.
    ...

  • Imagen
    César Vallejo

    Voy a hablar de la esperanza

    César Vallejo

    Yo no sufro este dolor como César Vallejo.
    Yo no me duelo ahora como artista,
    como hombre ni como simple ser vivo siquiera.
    Yo no sufro este dolor como católico,
    como mahometano ni como ateo.
    Hoy sufro solamente.
    Si no me llamase César Vallejo,
    también sufriría este mismo dolor.
    ...