La leve pisada del demonio, de César Moro | Poema

    Poema en español
    La leve pisada del demonio


    En el gran contacto del olvido 
    A ciencia cierta muerto 
    Tratando de robarte a la realidad 
    Al ensordecedor rumor de lo real 
    Levanto una estatua de fango purísimo 
    De barro de mi sangre 
    De sombra lúcida de hambre intacto 
    De jadear interminable 
    Y te levantas como un astro desconocido 
    Con tu cabellera de centellas negras 
    Con tu cuerpo rabioso e indomable 
    Con tu aliento de piedra húmeda 
    Con tu cabeza de cristal 
    Con tus orejas de adormidera 
    Con tus labios de fanal 
    Con tu lengua de helecho 
    Con tu saliva de fluido magnético 
    Con tus narices de ritmo 
    Con tus pies de lengua de fuego 
    Con tus piernas de millares de lágrimas petrificadas 
    Con tus ojos de salto nocturno 
    Con tus dientes de tigre 
    Con tus venas de arco de violín 
    Con tus dedos de orquesta 
    Con tus uñas para abrir las entrañas del mundo 
    Y vaticinar la pérdida del mundo 
    En las entrañas del alba 
    Con tus axilas de bosque tibio 
    Bajo la lluvia de tu sangre 
    Con tus labios elásticos de planta carnívora 
    Con tu sombra que intercepta el ruido 
    Demonio nocturno 
    Así te levantas para siempre 
    Pisoteando el mundo que te ignora 
    Y que ama sin saber tu nombre 
    Y que gime tras el olor de tu paso 
    De fuego de azufre de aire de tempestad 
    De catástrofe intangible y que merma cada día 
    Esa porción en que se esconden los designios nefastos y la sospecha que tuerce la boca del tigre que en las mañanas escupe para hacer el día