El ángel ya no me mira a los ojos a la cara. El ángel utiliza cola blanca para sus plumas gallináceas para vuelo.
Ya no vuela, ha nacido el angelical artificio semitransparente semipiel semimanos, sé-mis-alas ya no me mira, me despelleja con su ojo de cristal su diana de contrato.
En la última página de los libros sagrados no están las soluciones.
Para volar, el ángel innecesario necesita licencia y espacio aéreo.
A los hechos me remito ante la duda bajo llave cabe esperar con el rabo entre las piernas contra lo establecido de perdidos al río desde que nací en el brillo de tus ojos entre pasado y futuro hacia tu rostro hasta chocarme