El ángel ya no me mira a los ojos a la cara. El ángel utiliza cola blanca para sus plumas gallináceas para vuelo.
Ya no vuela, ha nacido el angelical artificio semitransparente semipiel semimanos, sé-mis-alas ya no me mira, me despelleja con su ojo de cristal su diana de contrato.
En la última página de los libros sagrados no están las soluciones.
Para volar, el ángel innecesario necesita licencia y espacio aéreo.
No puedo quitarme, no puedo sacar de mi cabeza la memoria flácida y marmórea carne más allá de esta frontera epidérmica que una viva imagen de muerte ignora.
¿Está usted loco? Loco está usted, loco, usted está usted, y yo no le digo nada. Quien diga lo contrario loco miente usted, está usted, usted está y yo soy el loco. Para estar hay que creer. ¿Loco? Espere usted.