Nubes, de Gerardo Diego | Poema

    Poema en español
    Nubes

    A Melchor Fernández Almagro 
     
    Yo pastor de bulevares 
    desataba los bancos 
    y sentado en la orilla corriente del paseo 
    dejaba divagar mis corderos escolares 

    Todo había cesado 
    Mi cuademo 
    única fronda del invierno 
    y el quiosco bien anclado entre la espuma 

    Yo pensaba en los lechos sin rumbo siempre frescos 
    para fumar mis versos y contar las estrellas 

    Yo pensaba en mis nubes 
    olas tibias del cielo 
    que buscan domicilio sin abatir el vuelo 

    Yo pensaba en los pliegues de las mañanas bellas 
    planchadas al revés que mi pañuelo 

    Pero para volar 
    es menester que el sol pendule 
    y que gire en la mano nuestra esfera armilar 

    Todo es distinto ya 

    Mi corazón bailando equivoca a la estrella 
    y es tal la fiebre y la electricidad 
    que alumbra incandescente la botella 

    Ni la torre silvestre 
    distribuye los vientos girando lentamente 
    ni mis manos ordeñan las horas recipientes 

    Hay que esperar el desfile 
    de las borrascas y las profecías 
    Hay que esperar que nazca de la luna 
    el pájaro mesías 

    Todo tiene que llegar 

    El oleaje del cine es igual que el del mar 
    Los días lejanos cruzan por la pantalla 
    Banderas nunca vistas perfuman el espacio 
    y el teléfono trae ecos de batalla 

    Las olas dan la vuelta al mundo 
    Ya no hay exploradores del polo y del estrecho 
    y de una enfermedad desconocida 
    se mueren los turistas 
    la guía sobre el pecho 

    Las olas dan la vuelta al mundo 

    Yo me iría con ellas 

    Ellas todo lo han visto 
    No retornan jamás ni vuelven la cabeza 
    almohadas desahuciadas y sandalias de Cristo 

    Dejadme recostado eternamente 

    Yo fumaré mis versos y llevaré mis nubes 
    por todos los caminos de la tierra y del cielo 
    Y cuando vuelva el sol en su caballo blanco 
    mi lecho equilibrado alzaré al cielo.

    Gerardo Diego fue un poeta español, miembro de la llamada Generación del 27, que nació en Santander, el 3 de Octubre de 1896. Licenciado en Letras, impartió clases en distintos institutos españoles, aunque ya para entonces había comenzado su carrera literaria, primero centrándose en la escritura de cuentos para luego, ya en 1920, pasar a la poesía con El romancero de la novia. Se considera su publicación de la antología Poesía española: 1915-1931, la primera reunión de los poetas que formarían el cuerpo de la Generación del 27. Pasa la Guerra Civil en Francia y tras el conflicto continúa con su actividad docente y poética. En el año 1947 fue elegido miembro de la RAE. A lo largo de su vida recibió distintos premios y homenajes, entre los que habría de destacar el Calderón de la Barca de 1962, y el más importante de la lengua castellana, el Premio Cervantes, que recibió en 1979. Gerardo Diego murió en Madrid el 8 de Julio de 1987.