'No perdamos el tiempo', de Gloria Fuertes | Poema

 

No perdamos el tiempo

 

Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando.
¿Qué importancia tiene todo esto,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna…
Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel,
y no decir lo inti1no, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando,
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar usureros y con rara paciencia convencerles sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías.
Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.

 

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Título: No perdamos el tiempo
Autora: Gloria Fuertes
Narrador: Francisco Fernández

 

  • Oración

    Que estás en la tierra, Padre nuestro,
    que te siento en la púa del pino,
    en el torso azul del obrero,
    en la niña que borda curvada
    la espalda, mezclando el hilo en el dedo.
    Padre nuestro que estás en la tierra,
    en el surco,
    en el huerto,
    ...

  • Todo asusta

    Asusta que la flor se pase pronto.
    Asusta querer mucho y que te quieran.
    Asusta ver a un niño cara de hombre,
    asusta que la noche...
    que se tiemble por nada,
    que se ría por nada asusta mucho.
    Asusta que la paz por los jardines
    asome sus orejas de colores,
    ...

  • Sale caro ser poeta

    Sale caro, señores, ser poeta.
    La gente va y se acuesta tan tranquila
    -que después del trabajo da buen sueño-.
    Trabajo como esclavo llego a casa,
    me siento ante la mesa sin cocina,
    me pongo a meditar lo que sucede.
    La duda me acribilla todo espanta;
    comienzo a ser comida por las sombras
    ...

  • Nunca terminaré de amarte

    Y de lo que me alegro,
    es de que esta labor tan empezada,
    este trajín humano de quererte
    no lo voy a acabar en esta vida;
    nunca terminaré de amarte.
    Guardo para el final las dos puntadas,
    te-quiero, he de coser cuando me muera,
    e iré donde me lleven tan tranquila,
    ...

  • Imagen
    Miguel Hernández

    El sol, la rosa y el niño

    Miguel Hernández

    El sol, la rosa y el niño
    flores de un día nacieron.
    Los de cada día son
    soles, flores, niños nuevos.
    Mañana no seré yo:
    otro será el verdadero.
    Y no seré más allá
    de quien quiera su recuerdo.
    ...

  • Imagen
    Miguel Hernández

    Elegía

    Miguel Hernández

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.
    Alimentando lluvias, caracolas
    y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas
    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado
    ...

  • Imagen
    Baldomero Fernández Moreno

    Soneto de tus vísceras

    Baldomero Fernández Moreno

    Harto ya de alabar tu piel dorada,
    tus externas y muchas perfecciones,
    canto al jardín azul de tus pulmones
    y a tu tráquea elegante y anillada.
    Canto a tu masa intestinal rosada,
    al bazo, al páncreas, a los epiplones,
    al doble filtro gris de tus riñones
    y a tu matriz profunda y renovada.
    ...

  • Exvoto

    Oliverio Girondo

    Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposas.