La verdinegra tapia que ceñía el jardín del prostíbulo, en parte decorado de rótulos obscenos, todavía conserva los mismos desconchones inclementes, las mismas mordeduras de musgo y de salitre que se veían cuando yo era joven y me asomé a la vida por allí.
Teresa Lavinagre, vieja puta que ya andaba de adolescente en sus comercios por los desmontes de Matafalúa, se hospedó andando el tiempo en esa casa cuyos muros devora el desamparo, antes de que el hipócrita de turno la expulsase de la miseria libre de su reino. Era una mujer hospitalaria y jubilosa, dotada de una magnánima variedad de benevolencias, y ahora se extingue al borde de la playa, cerca de ese antiguo burdel, igual que un bulto devuelto por la marea. Vida dilapidada, corazón decrépito, qué hermosura saber que nunca hizo absolutamente nada para evitar su propio descalabro, Dios mío.
Cuando busco al que fui, qué hacinamiento de vacilaciones, atisbos, pistas falsas, presagios, averías de la memoria, ardides neutralizados por la incertidumbre.
Amor, primera forma de vivir, escucha: ¿eres tú la tristeza que enciende mi destino, o acaso sólo existes desde un ser que sonríe mientras tiemblan sus ojos esperando en los míos remansarse?
... Entra la noche como un trueno por los rompientes de la vida, recorre salas de hospitales, habitaciones de prostíbulos, templos, alcobas, celdas, chozas, y en los rincones de la boca entra también la noche.
Solícito el silencio se desliza por la mesa nocturna, rebasa el irrisorio contenido del vaso. No beberé ya más hasta tan tarde. Otra vez soy el tiempo que me queda. Detrás de la penumbra yace un cuerpo desnudo y hay un chorro de música insidiosa
Unas palabras son inútiles y otras acabarán por serlo mientras elijo para amarte más metódicamente aquellas zonas de tu cuerpo aisladas por algún obstinado depósito de abulia, los recodos quizá donde mejor se expande ese rastro de tedio
Ningún vestigio tan inconsolable como el que deja un cuerpo entre las sábanas y más cuando la lasitud de la memoria ocupa un espacio mayor del que razonablemente le corresponde.