Como aquella nube blanca, de León Felipe | Poema

    Poema en español
    Como aquella nube blanca

    Ayer estaba mi amor 
    como aquella nube blanca 
    que va tan sola en el cielo 
    y tan alta, 
    como aquella 
    que ahora pasa 
    junto a la luna 
    de plata. 

    Nube 
    blanca, 
    que vas tan sola en el cielo 
    y tan alta, 
    junto a la luna 
    de plata, 
    vendrás a parar 
    mañana, 
    igual que mi amor, 
    en agua, 
    en agua del mar 
    amarga. 

    Mi amor tiene el ritornelo 
    del agua, que, sin cesar, 
    en nubes sube hasta el cielo 
    y en lluvia baja hasta el mar. 

    El agua, aquel ritornelo, 
    de mi amor, que, sin cesar, 
    en sueños sube hasta el cielo 
    y en llanto baja hasta el mar.

    • Filosófos, 
      para alumbrarnos, nosotros los poetas 
      quemamos hace tiempo 
      el azúcar de las viejas canciones con un poco de ron. 
      Y aún andamos colgados de la sombra. 
      Oíd, 
      gritan desde la torre sin vanos de la frente: 
      ¿Quién soy yo? 

    • Que venga el poeta. 
      Y me trajisteis aquí para contar las estrellas, 
      para bañarme en el río y para hacer dibujos en la arena. 

      Éste era el contrato. 
      Y ahora me habéis puesto a construir cepos y candados, 
      a cargar un fusil y a escribir en la oficina de un juzgado. 

    • Ahora estoy de regreso, he llegado hace poco, 
      soy nuevo en la ciudad... Y esto quiere decir: 
      Me durmieron con un cuento... 
      y me he despertado con un sueño. 
      Voy a contar mi sueño, narradores de cuentos. 
      Voy a contar mi sueño. 
      Es un sueño sin lazos, 

    • Tu estabas dormida 
      como el agua que duerme en la alberca... 
      y yo llegué a ti 
      como llega 
      hasta el agua que duerme 
      la piedra. 
      Turbé tu remanso y en ondas de amor te quebraste 
      como en ondas el agua que duerme se quiebra 
      cuando 
      llega 

    • Pasan los días y los años, corre la vida 
      y uno no sabe por qué vive... 
      Pasan los días y los años, llega la muerte 
      y uno no sabe por qué muere. 
      Y un día el hombre se pone a llorar sin más ni más, 
      sin saber por qué llora 
      por quién llora... 

    • Ahora camino de noche 
      porque las noches son claras... 
      Y esta noche no hubo luna, 
      no hubo luna amiga y blanca... 
      y había pocas estrellas, 
      pocas estrellas y pálidas... 

      Y era todo triste sin la luna amiga... 
      y era todo negro sin la luna blanca. 

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