Un caballo blanco, de León Felipe | Poema

    Poema en español
    Un caballo blanco

    Madre... no me riñas, 
    que ya nunca vuelvo a ser malo... 
    No me riñas, madre... 
    que ya no vuelvo a llenarme de barro. 
    Madre... no me riñas, 
    que ya no vuelvo a manchar mi vestido blanco. 

    Madre... 
    cógeme en tus brazos... 
    acaríciame, 
    ponme en tu regazo... 
    Anda... Madre mía, 
    que ya nunca vuelvo a ser malo. 

    Así... 
    Y arrúllame y cántame... y bésame... 
    duérmeme... apriétame en tu pecho 
    con la dulce caricia de tus manos... 
    anda... madre mía 
    que ya no vuelvo a llenarme de barro. 

    Madre... 
    ¿verdad que si ya no soy malo 
    me vas a comprar 
    un caballo blanco 
    y muy grande, 
    como el de Santiago, 
    y con alas de pluma, 
    un caballo que corra y que vuele 
    y me lleve muy lejos... muy alto... muy alto... 

    donde nunca pueda 
    mancharme de barro 
    mi vestido nuevo, 
    mi vestido blanco?... 

    ¡Oh, sí madre mía... 
    cómprame un caballo 
    grande 
    como el de Santiago 
    y con alas de pluma... 
    un caballo blanco 
    que corra y que vuele 
    y me lleve muy lejos... muy alto... muy alto... 
    que yo no quiero otra vez en la tierra 
    volver a mancharme de barro!