'Delectación morosa', de Leopoldo Lugones | Poema

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Título: Delectación morosa
Autor: Leopoldo Lugones
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Delectación morosa

 

La tarde, con ligera pincelada
que iluminó la paz de nuestro asilo,
apuntó en su matiz crisoberilo
una sutil decoración morada.
 
Surgió enorme la luna en la enramada;
las hojas agravaban su sigilo,
y una araña en la punta de su hilo,
tejía sobre el astro, hipnotizada.
 
Poblóse de murciélagos el combo
cielo, a manera de chinesco biombo;
tus rodillas exangües sobre el plinto
 
manifestaban la delicia inerte,
y a nuestros pies un río de jacinto
corría sin rumor hacia la muerte.

 

  • Delectación morosa

    La tarde, con ligera pincelada
    que iluminó la paz de nuestro asilo,
    apuntó en su matiz crisoberilo
    una sutil decoración morada.
    Surgió enorme la luna en la enramada;
    las hojas agravaban su sigilo,
    y una araña en la punta de su hilo,
    tejía sobre el astro, hipnotizada.
    ...

  • El canto de la angustia

    Yo andaba solo y callado
    porque tú te hallabas lejos;
    y aquella noche
    te estaba escribiendo,
    cuando por la casa desolada
    arrastró el horror su trapo siniestro.
    Brotó la idea ciertamente,
    de los sombríos objetos:
    ...

  • El solterón

    Largas brumas violetas
    flotan sobre el río gris
    y allá en las dársenas quietas
    sueñan oscuras goletas
    con un lejano país.
    El arrabal solitario
    tiene la noche a sus pies,
    y tiembla su campanario
    ...

  • La última careta

    La miseria se ríe con sórdida chuleta,
    su perro lazarillo le regala un festín.
    En sus funambulescos calzones va un poeta,
    y en su casaca el huérfano que tiene por delfín.
    El hambre es su pandero, la luna su peseta
    y el tango vagabundo su padre nuestro. Crin
    de león, la corona. Su baldada escopeta
    de lansquenete impávido suda un fogoso hollín.
    ...

  • Imagen
    Leopoldo Lugones

    Delectación morosa

    Leopoldo Lugones

    La tarde, con ligera pincelada
    que iluminó la paz de nuestro asilo,
    apuntó en su matiz crisoberilo
    una sutil decoración morada.
    Surgió enorme la luna en la enramada;
    las hojas agravaban su sigilo,
    y una araña en la punta de su hilo,
    tejía sobre el astro, hipnotizada.
    ...

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    Rosalía de Castro

    Las campanas

    Rosalía de Castro

    Yo las amo, yo las oigo,
    cual oigo el rumor del viento,
    el murmurar de la fuente
    o el balido de cordero.
    Como los pájaros, ellas,
    tan pronto asoma en los cielos
    el primer rayo del alba,
    le saludan con sus ecos.
    ...

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    Alfonsina Storni

    Veinte siglos

    Alfonsina Storni

    Para decirte, amor, que te deseo,
    sin los rubores falsos del instinto.
    Estuve atada como Prometeo,
    pero una tarde me salí del cinto.
    Son veinte siglos que movió mi mano
    para poder decirte sin rubores:
    "Que la luz edifique mis amores".
    ¡Son veinte siglos los que alzo mi mano!
    ...

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    Rosalía de Castro

    Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros...

    Rosalía de Castro

    Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
    ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
    lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
    de mí murmuran y exclaman:
    —Ahí va la loca soñando
    con la eterna primavera de la vida y de los campos,
    y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
    y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
    ...