Colorado colorín ¡como alegras mi jardín sin un ave melodiosa, ni una hoja ni una rosa! Colorado colorín, canta, encántame sin fin. Bate, bate magistral la bolita de cristal o el levísimo clarín que, sin duda en el estuche
Diciembre ha congelado su aliento de dos filos, y lo resopla desde los cielos congelados, como una llama seca desarrollada en hilos, como una larga ruina que ataca a los soldados.
Ha enmudecido el campo, presintiendo la lluvia. Reaparece en la tierra su primer abandono. La alegría del cielo se desconsuela a veces, sobre un pastor sediento.
Hoy estoy sin saber yo no sé cómo, hoy estoy para penas solamente, hoy no tengo amistad, hoy sólo tengo ansias de arrancarme de cuajo el corazón y ponerlo debajo de un zapato.