Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan, hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan, hay ojos que ríen -risa placentera, hay ojos que lloran -con llanto de pena, unos hacia adentro -otros hacia fuera.
«Me desconozco» dices, mas mira, ten por cierto que a conocerse empieza el hombre cuando clama «me desconozco» y llora; entonces a sus ojos el corazón abierto descubre de su vida la verdadera trama; entonces es su aurora.
Corral de muertos, entre pobres tapias, hechas también de barro, pobre corral donde la hoz no siega, sólo una cruz, en el desierto campo señala tu destino. Junto a esas tapias buscan el amparo del hostigo del cierzo las ovejas