Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan, hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan, hay ojos que ríen -risa placentera, hay ojos que lloran -con llanto de pena, unos hacia adentro -otros hacia fuera.
Son como las flores -que cría la tierra. Mas tus ojos verdes, -mi eterna Teresa, los que están haciendo -tu mano de hierba, me miran, me sueñan, -me llaman, me esperan, me ríen rientes -risa placentera, me lloran llorosos -con llanto de pena, desde tierra adentro, -desde tierra afuera.
En tus ojos nazco, -tus ojos me crean, vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera, en tus ojos muero, -mi casa y vereda, tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.
«Me desconozco» dices, mas mira, ten por cierto que a conocerse empieza el hombre cuando clama «me desconozco» y llora; entonces a sus ojos el corazón abierto descubre de su vida la verdadera trama; entonces es su aurora.
Rubí encendido en la divina frente, Aldebarán, lumbrera de misterio, perla de luz en sangre, ¿cuántos días de Dios viste a la tierra, mota de polvo, rodar por los vacíos, rodar la tierra? ¿Viste brotar al sol recién nacido?