Porque me cree su perro, de Oliverio Girondo | Poema

    Poema en español
    Porque me cree su perro

    Y sacaréme la niebla 
    el turbio zumo oscuro del traspienso 
    la pulpa 
    la soborra de mente 
    toda su gris resaca me sacaré hasta el meollo 
    antes de que se asiente 
    la áspera espera arena que taté teté yo y lamí 
    y tragué yo en la sed 
    a trago tardo largo 
    lo hueco 
    lo plenamente hueco y que no es más que hueco 
    pero crece 
    sin fin ni sino o causa o pauta o pausa me sacaré yo el lastre que no lastra 
    por no saber a piedra 
    por no saber saber 
    ni saber no saber 
    los decesos del seso y sus desechos me sacaré yo de pie 
    junto con tanta sombra sórdida que sobra de cuanto fue y no fue 
    o fue fue 
    y no se fue 
    aunque retorne al árbol del primo primo simio me sacaré yo sin tino la maraña 
    demasiadísimo humana 
    y mil y miles vueltas y revueltas y contras y recontras 
    y sus colas 
    y sus entelequitas y emocioncitas nómadas 
    y más y más 
    de cuajo me sacaré el obtuso yo zurdo absurdo burdo que aún busca ser herido aunque sonría 
    entre otros obvios sordos escombros naturales 
    y restos casi muertos de algún yo otro propio que todavía ulula 
    porque me cree su perro 

    • Cobayo 
      lívido engendro digo de puna 
      que enquena el aire 
      y en uniqueja isola su yo cotudo de ámbito telúrico 
      Yo cobayo de altura 



          * 



      Poco coco del todo 
      sino inórbito asombro 
      acodado al reborde de su caries de nada 

    • Más zafio tranco diario 
      llagánima 
      masturbio 
      sino orate 
      más seca sed de móviles carnívoros 
      y mago rapto enlabio de alba albatros 
      más sacra carne carmen de hipermelosas púberes vibrátiles de sexotumba góndola 

    • Es una intensísima corriente 
      un relámpago ser de lecho 
      una dona mórbida ola 
      un reflujo zumbo de anestesia 
      una rompiente ente florescente 
      una voraz contráctil prensil corola entreabierta 
      y su rocío afrodisíaco 
      y su carnalesencia 
      natal 

    • Sobre las mesas, 
      botellas decapitadas de «champagne» con corbatas blancas de payaso, 
      baldes de níquel que trasuntan enflaquecidos brazos y espaldas de «cocottes». 
      El bandoneón canta con esperezos de gusano baboso, 
      contradice el pelo rojo de la alfombra, 

    • A D. Eugenio d‘Ors 
       
      Los frescos pintados en la pared 
      transforman el “Salón Reservado” 
      en una “Plaza de Toros”, donde el suelo 
      tiene la consistencia y el color de la “arena”: 
      gracias a que todas las noches 
      se riega la tierra con jerez. 

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