Oda a la cebolla, de Pablo Neruda | Poema

    Poema en español
    Oda a la cebolla

    Cebolla, 
    luminosa redoma, 
    pétalo a pétalo 
    se formó tu hermosura, 
    escamas de cristal te acrecentaron 
    y en el secreto de la tierra oscura 
    se redondeó tu vientre de rocío. 
    Bajo la tierra 
    fue el milagro 
    y cuando apareció 
    tu torpe tallo verde, 
    y nacieron 
    tus hojas como espadas en el huerto, 
    la tierra acumuló su poderío 
    mostrando tu desnuda transparencia, 
    y como en Afrodita el mar remoto 
    duplicó la magnolia 
    levantando sus senos, 
    la tierra 
    así te hizo, 
    cebolla, 
    clara como un planeta, 
    y destinada 
    a relucir, 
    constelación constante, 
    redonda rosa de agua, 
    sobre 
    la mesa 
    de las pobres gentes. 

    Generosa 
    deshaces 
    tu globo de frescura 
    en la consumación 
    ferviente de la olla, 
    y el jirón de cristal 
    al calor encendido del aceite 
    se transforma en rizada pluma de oro. 

    También recordaré cómo fecunda 
    tu influencia el amor de la ensalada, 
    y parece que el cielo contribuye 
    dándole fina forma de granizo 
    a celebrar tu claridad picada 
    sobre los hemisferios del tomate. 
    Pero al alcance 
    de las manos del pueblo, 
    regada con aceite, 
    espolvoreada 
    con un poco de sal, 
    matas el hambre 
    del jornalero en el duro camino. 
    Estrella de los pobres, 
    hada madrina 
    envuelta 
    en delicado 
    papel, sales del suelo, 
    eterna, intacta, pura 
    como semilla de astro, 
    y al cortarte 
    el cuchillo en la cocina 
    sube la única lágrima 
    sin pena. 
    Nos hiciste llorar sin afligirnos. 
    Yo cuanto existe celebré, cebolla, 
    pero para mí eres 
    más hermosa que un ave 
    de plumas cegadoras, 
    eres para mis ojos 
    globo celeste, copa de platino, 
    baile inmóvil 
    de anémona nevada 
    y vive la fragancia de la tierra 
    en tu naturaleza cristalina.

    Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto nació en Parral, Chile, el 12 de julio de 1904 conocido por el seudónimo y, más tarde, el nombre legal de Pablo Neruda, fue un poeta chileno, considerado uno de los mayores y más influyentes de su siglo, siendo llamado por el novelista Gabriel García Márquez «el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma». Entre sus múltiples reconocimientos destaca el Premio Nobel de Literatura en 1971. En 1917, publica su primer artículo en el diario La Mañana de Temuco, con el título de Entusiasmo y perseverancia. En esta ciudad escribió gran parte de los trabajos, que pasarían a integrar su primer libro de poemas: Crepusculario. En 1924 publica su famoso Veinte poemas de amor y una canción desesperada, en el que todavía se nota una influencia del modernismo. En 1927, comienza su larga carrera diplomática en Rangún, Birmania. Será luego cónsul en Sri Lanka, Java, Singapur, Buenos Aires, Barcelona y Madrid. En sus múltiples viajes conoce en Buenos Aires a Federico García Lorca y en Barcelona a Rafael Alberti. Pregona su concepción poética de entonces, la que llamó «poesía impura», y experimenta el poderoso y liberador influjo del Surrealismo. En 1935, aparece la edición madrileña de Residencia en la tierra.