'Walking around', de Pablo Neruda | Poema

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Título: Walking around
Autor: Pablo Neruda
Narrador: Francisco Fernández

 

 

Walking around

 

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a  un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

 

  • Walking around

    Sucede que me canso de ser hombre.
    Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
    marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
    navegando en un agua de origen y ceniza.
    El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
    Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
    sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
    ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
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    César Vallejo

    Voy a hablar de la esperanza

    César Vallejo

    Yo no sufro este dolor como César Vallejo.
    Yo no me duelo ahora como artista,
    como hombre ni como simple ser vivo siquiera.
    Yo no sufro este dolor como católico,
    como mahometano ni como ateo.
    Hoy sufro solamente.
    Si no me llamase César Vallejo,
    también sufriría este mismo dolor.
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    Paul Géraldy

    Despedida

    Paul Géraldy

    Conque entonces, adiós. ¿No olvidas nada?
    Bueno, vete... Podemos despedirnos.
    ¿Ya no tenemos nada qué decirnos?
    Te dejo, puedes irte...
    Aunque no, espera, espera todavía
    que pare de llover... Espera un rato.
    Y sobre todo, ve bien abrigada,
    pues ya sabes el frío que hace allí afuera.
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    José María Eguren

    La niña de la lámpara azul

    José María Eguren

    En el pasadizo nebuloso
    cual mágico sueño de Estambul,
    su perfil presenta destelloso
    la niña de la lámpara azul.
    Ágil y risueña se insinúa,
    y su llama seductora brilla,
    tiembla en su caballo la garúa
    de la playa de la maravilla.
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    Rubén Darío

    Lo fatal

    Rubén Darío

    Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
    y más la piedra dura porque esa ya no siente,
    pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
    ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
    Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
    y el temor de haber sido y un futuro terror...
    Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
    y sufrir por la vida y por la sombra y por
    ...