Es propia de mi mundo una reservada felicidad, de Salvador Espriu | Poema

    Poema en español
    Es propia de mi mundo una reservada felicidad


    Detrás de esta puerta vivo, 
    pero no sé 
    si puedo llamarla vida. 

    Cuando vuelvo, al atardecer, 
    de mi diario odio contra el pan 
    (¿no sabías que tengo 
    la inmensa suerte de venderme 
    a trozos por una moneda 
    que llega ya a valer 
    mucho menos que nada?), 
    me quito un viejo abrigo, la esperanza, 
    y me adentro por los caminos de mis ojos, 
    por el vacío espanto donde siento, 
    más allá, a mi Dios, 
    más allá siempre, más allá de los falsos 
    profetas y de extrañas culpas 
    y de este viejo necio enfermo de los versos 
    disciplinados, como éstos, con pintas 
    de oscuras marcas que el afán de los críticos 
    un día aclarará para vergüenza mía. 

    Sí, puedes encontrarme, si te atreves, 
    detrás de la glacial nada de esta 
    puerta, aquí, en donde vivo y siento 
    esta añoranza y el grito de Dios y soy, 
    con los nocturnos pájaros de mi soledad, 
    un hombre ya sin sueños en mi soledad.