Quién dijo miedo, de Alberto Hidalgo | Poema

    Poema en español
    Quién dijo miedo


    Le apuntarán con rifles a la región del saco 
    el saco ha de dejarles perforar la camisa 
    la camisa de cándida permitirá que lleguen hasta el pecho 
    el pecho heroicamente sabrá ahí mismo convertirse en rosa 
    la rosa echará pétalos por los cuatro costados de la sangre 
    la sangre comedida irá a entregarle su caudal al río 
    el río asumirá la empurpurada fisonomía del obrero 
    y el obrero sin pausas ha de seguir pidiendo 
    pidiendo que le suban el salario 
    aunque después sus restos 
    vayan a exagerar el cementerio 
    Otros verán que tiene motivos el salario 
    para creer que es poco lo que le da a la casa 
    la casa tiene esposa 
    a la esposa le cuelgan como flecos los hijos 
    a los hijos no hay pan que no les ladre 
    no hay ladrido pequeño que no implore un juguete 
    ni hay juguete tan tonto que se ponga furioso 
    el día que lo adquieren porque lo rompa un niño 
    Pero al niño de veras solamente lo encarga 
    la madre cuando sabe que ha llegado el aumento 
    al aumento le dan de bofetadas sin asco los patrones 
    e irreductible la inclemencia de éstos 
    al perro de juguete 
    al chico que no ladra 
    a la madre atrevida que lo compra 
    y al jornal microscópico del padre 
    no les queda otra cosa que la huelga 
    La huelga es la antesala de la muerte 
    la muerte es una hilera de fusiles 
    los fusiles son seres 
    expertos en el arte de asesinar camisas 
    las camisas se abrigan con los sacos 
    los sacos son parientes de los pechos 
    en los pechos revientan las rosas de la sangre 
    la sangre nunca para hasta que llega al río 
    y este río de espantos desemboca 
    inapelable inexorablemente 
    en el mar sin perdones de la revolución