Sirenas, de Álvaro Sarró | Poema

    Poema en español
    Sirenas

    Las sirenas azules aúllan atravesando la avenida.
    A toda velocidad.
    Dos, cuatro, seis.
    Se saltan semáforos.
    Provocan frenazos.
    E improperios.
    En Vicálvaro deben de tener mucho follón.
    O un menú del día que te cagas.
    Jornada tras jornada.
    A la hora de la comida.
    Las Fuerzas del Orden vuelan en una misma dirección.
    'Eso es que ya se ha ido el de la escopeta',
    que diría Juan Manuel Chavero.

    Pero hoy es distinto.

    Hoy, el primer vehículo ha arrollado a un chavalín.
    Su límpida sangre fluye bajo la manta térmica.
    La madre chilla histérica.
    Gira como el bombo de la lotería.
    (Creo que está embarazada).

    Hoy, el madero tiene el rostro gris y suda lejía.
    Parece que se va a quedar sin postre.

    ¡Lástima!

    Tocaba tarta de queso.
    Su favorita.

    • El dolor de tripa.
      Las mismas trabas a la hora de narrar.
      Todo le suena pretencioso, envasado, artificial.
      Debe recuperar la furia de días pasados.
      Entonces, las historias brotaban como pus.
      Removían mentalidades.
      Eso es lo que trata de hacer.

    • Estoy tumbado en el sofá.
      Ella, sentada en su sillón.
      Nuestras manos, enlazadas.
      Y en la tele, María Teresa Campos, Ana Obregón, y todo el equipo.
      Ella recuerda sus tiempos de novia.
      Me pregunta por la mía.
      Sonrío, y le acaricio los nudillos.

    • Tirado en la vieja mecedora.
      En la terraza del apartamento playero.
      Alzo la lata de Estrella Damm.
      Como si fuera el Santo Grial.
      Bebo con los ojos cerrados.
      El agua condensada gotea sobre mi ombligo.
      Acerco esta cerveza mediterránea a mis ojos miopes.

    • La vuelta a casa puede resultar dura.

      Tu vieja almohada, raída, fiel, de anchura y dureza justas, ha sido sustituida por una nueva, sintética, de penetrante y desagradable

      O
      L
      O
      R.

      Materiales tóxicos.

    • Los restos del desayuno acampan sobre el mantel.
      Ella ha tenido un apretón.
      Escucho cómo canta una de esas estúpidas canciones de la radio.
      Su voz ondea desde el cuarto de baño.
      Y tiene una voz preciosa.
      Yo juego al Angry Birds con su teléfono.

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