Monsieur Monod no sabe cantar, de Blanca Varela | Poema

    Poema en español
    Monsieur Monod no sabe cantar


    querido mío 
    te recuerdo como la mejor canción 
    esa apoteosis de gallos y estrellas que ya no eres 
    que ya no soy que ya no seremos 
    y sin embargo muy bien sabemos ambos 
    que hablo por la boca pintada del silencio 
    con agonía de mosca 
    al final del verano 
    y por todas las puertas mal cerradas 
    conjurando o llamando ese viento alevoso de la memoria 
    ese disco rayado antes de usarse 
    teñido según el humor del tiempo 
    y sus viejas enfermedades 
    o de rojo 
    o de negro 
    como un rey en desgracia frente al espejo 
    el día de la víspera 
    y mañana y pasado y siempre 

    noche que te precipitas 
    (así debe decir la canción) 
    cargada de presagios 
    perra insaciable ( un peu fort) 
    madre espléndida (plus doux) 
    paridora y descalza siempre 
    para no ser oída por el necio que en ti cree 
    para mejor aplastar el corazón 
    del desvelado 
    que se atreve a oír el arrastrado paso 
    de la vida 
    a la muerte 
    un cuesco de zancudo un torrente de plumas 
    una tempestad en un vaso de vino 
    un tango 

    el orden altera el producto 
    error del maquinista 
    podrida técnica seguir viviendo tu historia 
    al revés como en el cine 
    un sueño grueso 
    y misterioso que se adelgaza 
    the end is the beginning 
    una lucecita vacilante como la esperanza 
    color clara de huevo 
    con olor a pescado y mala leche 
    oscura boca de lobo que te lleva 
    de Cluny al Parque Salazar 
    tapiz rodante tan veloz y tan negro 
    que ya no sabes 
    si eres o te haces el vivo 
    o el muerto 
    y sí una flor de hierro 
    como un último bocado torcido y sucio y lento 
    para mejor devorarte 

    querido mío 
    adoro todo lo que no es mío 
    tú por ejemplo 
    con tu piel de asno sobre el alma 
    y esas alas de cera que te regalé 
    y que jamás te atreviste a usar 
    no sabes cómo me arrepiento de mis virtudes 
    ya no sé qué hacer con mi colección de ganzúas 
    y mentiras 
    con mi indecencia de niño que debe terminar este cuento 
    ahora ya es tarde 
    porque el recuerdo como las canciones 
    la peor la que quieras la única 
    no resiste otra página en blanco 
    y no tiene sentido que yo esté aquí 
    destruyendo 
    lo que no existe 

    querido mío 
    a pesar de eso 
    todo sigue igual 
    el cosquilleo filosófico después de la ducha 
    el café frío el cigarrillo amargo el Cieno Verde 
    en el Montecarlo 
    sigue apta para todos la vida perdurable 
    intacta la estupidez de las nubes 
    intacta la obscenidad de los geranios 
    intacta la vergüenza del ajo 
    los gorrioncitos cagándose divinamente en pleno cielo 
    de abril 
    Mandrake criando conejos en algún círculo 
    del infierno 
    y siempre la patita de cangrejo atrapada 
    en la trampa del ser 
    o del no ser 
    o de no quiero esto sino lo otro 
    tú sabes 
    esas cosas que nos suceden 
    y que deben olvidarse para que existan 
    verbigracia la mano con alas 
    y sin mano 
    la historia del canguro -aquella de la bolsa o la vida- 
    o la del capitán encerrado en la botella 
    para siempre vacía 
    y el vientre vacío pero con alas 
    y sin vientre 
    tú sabes 
    la pasión la obsesión 
    la poesía la prosa 
    el sexo el éxito 
    o viceversa 
    el vacío congénito 
    el huevecillo moteado 
    entre millones y millones de huevecillos moteados 
    tú y yo 
    you and me 
    toi et moi 
    tea for two en la inmensidad del silencio 
    en el mar intemporal 
    en el horizonte de la historia 
    porque ácido ribonucleico somos 
    pero ácido ribonucleico enamorado siempre