El combate por la luz, de Carlos Marzal | Poema

    Poema en español
    El combate por la luz


    De tanto ver la luz hemos perdido 
    la recta proporción de ese milagro, 
    que otorga a la materia su volumen, 
    contorno fiel al mundo que queremos 
    y límite a los puntos cardinales. 
    A fuerza de costumbre, hemos dado en creer 
    que es un merecimiento, cada día, 
    que el día se levante en claridad 
    y que se ofrezca límpido a los ojos, 
    para que la mirada le entregue un orden propio, 
    distinto a los demás, y lo convierta 
    en nuestra inadvertida obra de arte. 
    Hay una ingratitud consustancial 
    al hecho de estar vivos, un intrínseco 
    poder de desmemoria, y nos impiden 
    brindar a cada instante el homenaje 
    que cada instante de verdad merece, 
    por su absoluta magia de estar siendo, 
    en vez de no haber sido en absoluto. 
    Con cada amanecer dubitativo, 
    con cada tumultuoso amanecer, 
    la luz arrasa el reino de la noche 
    y emprende su combate. En el confuso 
    magma de oscuridad, con cada aurora 
    triunfa la exactitud de cuanto existe 
    sobre la vocación de incertidumbre 
    que tienta con su nada a lo real. 
    En toda madrugada se renueva 
    un conjuro de origen, esa fórmula 
    que impuso el movimiento al primer día. 
    Somos testigos, en el alba pura, 
    del trono en que la luz alza su reino 
    y lo concede intacto a cualquier súbdito. 
    Conviene contemplar la luz con más paciencia, 
    brindarle una atención encandilada, 
    el sumiso homenaje con que un bárbaro 
    descubre reverente en su aventura 
    la tierra que jamás ha visto nadie.