Al lector, de Charles Baudelaire

    Castellano

    Al lector 
     
    La necedad, el error, el pecado, la tacañería, 
    ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos, 
    y alimentamos nuestros amables remordimientos, 
    como los mendigos nutren su miseria. 
     
    Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes; 
    nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones, 
    y entramos alegremente en el camino cenagoso, 
    creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas. 
     
    Sobre la almohada del mal está Satán Trismegisto 
    que mece largamente nuestro espíritu encantado, 
    y el rico metal de nuestra voluntad 
    está todo vaporizado por este sabio químico. 
     
    ¡Es el Diablo quien empuña los hilos que nos mueven! 
    A los objetos repugnantes les encontramos atractivos; 
    cada día hacia el Infierno descendemos un paso, 
    sin horror, a través de las tinieblas que hieden. 
     
    Cual un libertino pobre que besa y muerde 
    el seno martirizado de una vieja ramera, 
    robamos, al pasar, un placer clandestino 
    que exprimimos bien fuerte cual vieja naranja. 
     
    Oprimido, hormigueante, como un millón de helmintos, 
    en nuestros cerebros bulle un pueblo de Demonios, 
    y, cuando respiramos, la Muerte a los pulmones 
    desciende, río invisible, con sordas quejas. 
     
    Si la violación, el veneno, el puñal, el incendio, 
    todavía no han bordado con sus placenteros diseños 
    el canevás banal de nuestros tristes destinos, 
    es porque nuestra alma, ¡ah! no es bastante osada. 
     
    Pero, entre los chacales, las panteras, los podencos, 
    los simios, los escorpiones, los gavilanes, las sierpes, 
    los monstruos chillones, aullantes, gruñones, rampantes 
    en la jaula infame de nuestros vicios, 
     
    ¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo! 
    Si bien no produce grandes gestos, ni grandes gritos, 
    haría complacido de la tierra un despojo 
    y en un bostezo tragaríase el mundo: 
     
    ¡Es el Tedio! -los ojos preñados de involuntario llanto, 
    sueña con patíbulos mientras fuma su pipa, 
    tú conoces, lector, este monstruo delicado, 
    -hipócrita lector, -mi semejante, -¡mi hermano!

      Bio

      Charles Baudelaire (París, 9 de abril de 1821 - 31 de agosto de 1867) fue poeta, traductor y crítico. Considerado el precursor del movimiento simbolista y de la poesía moderna, su vida estuvo marcada por una infancia difícil y por los excesos, lo que lo convirtió en un "poeta maldito". En 1857, tras la publicación de Las flores del mal, fue acusado por atentar contra la moral pública, por lo que seis de sus poemas no vieron la luz hasta 1949. Baudelaire es un genio de la literatura francesa, único en el dominio del ritmo y la forma, enfrentado y atraído durante toda su vida por lo divino y lo diabólico, por lo que sus poemas describen al ser humano más glorioso y más mísero a la vez. Algunas de sus obras son: Los salones (1845-1846), Los paraísos artificiales (1860), su única novela, La Fanfarlo (1847), sus diarios íntimos, Cohetes, y sus numerosas traducciones de la obra de Edgar Allan Poe.

       

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