Señor, serenas son, de Fernando Pessoa | Poema

    Poema en español
    Señor, serenas son

    Señor, serenas son 
    todas las horas 
    que derrochamos, si en 
    malgastarlas, 
    como en un jarrón, 
    colocamos flores. 

    No hay tristezas 
    ni alegrías tampoco 
    en nuestra vida. 
    Luego déjanos aprender, 
    irreflexivamente sabios, 
    a no vivirla. 

    Sino a dejarla flotar, 
    tranquila, serena, 
    permitiendo que los niños 
    sean nuestros profesores 
    y que nuestros ojos sean 
    colmados por la Naturaleza. 

    A la orilla de la corriente, 
    al borde, de la carretera, 
    cae erguida 
    siempre en el mismo 
    respiro de luz 
    de estar vivos. 

    El tiempo pasa, 
    no nos dice nada. 
    Crecemos envejecidos. 
    Déjanos aprender, como si 
    irónicamente, 
    nos observara partir. 

    Es inútil mientras 
    hacemos un gesto. 
    No hay resistencia 
    al dios cruel 
    devorador sempiterno 
    de sus hijos. 

    Permítenos recoger las flores, 
    permítenos humedecer 
    éstas nuestras manos 
    en los apacibles riachuelos, 
    de los cuales debemos aprender 
    a ser apacibles como ellos. 

    Los girasoles siempre 
    están mirando hacia el sol, 
    déjanos marchar de la vida 
    tranquilos, sin abrigar 
    siquiera el remordimiento 
    de haber vivido.